por Saúl Escobar Toledo La Comisión Económica para América Latina (CEPAL) publicó el mes pasado su “EstudioEconómico de América Latina y el Caribe, 2025”. En dicha publicación se asegura de maneraenfática que “fortalecer la política fiscal es una condición necesaria para cualquier estrategiade desarrollo”. Es decir que para lograr un mayor crecimiento económico y para cubrir lasnecesidades de la población en materia de educación, salud y protección social, se requierecambiar la política tributaria. Esta conclusión, se explica, en primer lugar, por la desaceleración generalizada de laeconomía mundial tanto en los países avanzados como en las regiones en desarrollo, en uncontexto de alta incertidumbre y tensiones crecientes. Se vislumbra -agrega el estudio- “unadisminución del comercio mundial y una caída de los flujos de capital hacia las economíasemergentes” debido al incremento de los conflictos geopolíticos y la fragmentación de lacooperación mundial. En el caso de América Latina, la CEPAL asegura que “se confirma un decenio de bajocrecimiento en el periodo 2016 – 2025, el cual ha sido inferior al registrada en los añosochenta (cuando ocurrió la crisis de la deuda y varias naciones, incluyendo México, dejaronde pagar sus obligaciones externas)”. Para salir de este casi estancamiento, América Latina debe aumentar la inversión, la tasa departicipación de las mujeres y los jóvenes en la ocupación, y mejorar la educación. Todo loanterior requiere superar un problema central: el reducido espacio fiscal de los gobiernosde la región debido al aumento de los intereses de la deuda pública. Es decir, para pagar asus acreedores, los gobiernos han optado por contener su gasto a pesar de que lasnecesidades de la población se han seguido abultando. El envejecimiento de la población presiona cada vez más las instituciones de salud, laspensiones y los servicios de cuidado. Al mismo tiempo, ha habido una mudanza en el perfilepidemiológico, caracterizado por una mayor prevalencia de enfermedades crónicas ydegenerativas, cuyo tratamiento implica costos más elevados y, por ende, mayoresnecesidades de financiamiento. Igualmente, el cambio climático requiere mayoresinversiones. Y, sin duda, las desigualdades sociales y los niveles de pobreza existentesrequieren un mayor y mejor gasto social. La CEPAL abunda. El envejecimiento de la población ha provocado una elevación del gastoen pensiones. Los sistemas contributivos (administrados por las Afores) han requeridoingentes recursos fiscales que, sin embargo, no han resuelto problemas como su coberturao el pago de jubilaciones dignas. Por ello, los gobiernos han tenido que implementarprogramas de pensiones no contributivos (como el programa universal de adultos mayoresen México). Así, dice la CEPAL, en el año 2000 el gasto en estas pensiones, financiadas ensu totalidad por el gobierno, representaban en promedio apenas el 0.15% del PIB mientrasque en 2021 se habían triplicado alcanzado un promedio del 0.42% del PIB. La CEPAL insiste en que América Latina necesita, en particular, aumentar la inversión públicapues ésta juega un papel central “en la provisión de servicios económicos —comoinfraestructura e investigación y desarrollo—, así como en reglones esenciales, comoeducación, salud pública, seguridad y justicia”. Sin embargo, agrega la CEPAL, ésta “se hareducido, lo que ha debilitado el papel del Estado como motor del crecimiento”. La carencia de recursos se agudiza no sólo por las presiones del gasto social (las pensiones)y el aumento del servicio de la deuda. También porque existe “una recaudación tributariabaja y regresiva”. “Los ingresos tributarios en la región, que en promedio representaron un21,3% del PIB en 2023, distan significativamente de los niveles observados en economíasdesarrolladas, 34,0% del PIB en 2022 para el promedio de países de la Organización deCooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)”. La CEPAL agrega que, en América Latina, “larecaudación se concentra en los impuestos al consumo de bienes y servicios y en menormedida en el gravamen sobre la renta y las ganancias de capital. En los países de la OCDEsucede lo contrario: estos gravámenes son notablemente mayores que los impuestos a losbienes y servicios. El estudio advierte que los impuestos al consumo tienden en su mayoría a ser regresivos(afectan más a las personas de menores recursos) mientras que el que afecta la renta de laspersonas físicas, tiene, como lo demuestran diversos estudios, un diseño “altamenteprogresivo”. A esto se suma una evasión fiscal en nuestra región, que alcanzó los 433.000millones de dólares anuales en 2023. Así las cosas, “los ingresos tributarios se estancaron y no fueron suficientes para sostener elnivel de gasto público, lo que derivó en déficits fiscales elevados y persistentes (y) en unaumento significativo del endeudamiento público”. En consecuencia, el nivel promedio dedeuda pública del gobierno central en América Latina aumentó de un mínimo del 29,4% delPIB en 2008 al 51,2% del PIB en 2024”. Peor aún, “durante los últimos años, el incrementode los pagos de intereses fue contrarrestado, en parte, con recortes en la inversión pública”.La adquisición de activos fijos fue el componente más afectado, lo que llevó a la paralizaciónde proyectos de infraestructura y a restricciones en la compra de maquinaria. Por ello, la CEPAL propone “una política fiscal transformadora”. Una primera medidaconsistiría en “aumentar las tasas máximas del impuesto sobre la renta de las personasfísicas… y garantizar que las ganancias de capital sean gravadas de forma amplia y efectiva”;y agrega “para complementar estas acciones, puede explorarse la posibilidad deimplementar gravámenes a la propiedad, la riqueza individual o familiar, y a las herencias”. Igualmente, propone revisar el IVA, pero destaca la necesidad de “ampliar la cobertura y lacalidad del gasto público”. Asegura que es fundamental “fortalecer el sector de los cuidadosmediante el reconocimiento, la redistribución y la reducción del trabajo no remunerado” Yagrega que, en el ámbito de la salud, es preciso mejorar la infraestructura física ytecnológica, así como capacitar al personal médico en el uso de herramientas digitales.Finalmente, señala que es esencial “superar la lógica subsidiaria y promover la inversión eninfraestructura social y servicios básicos.” Es decir, revisar los programas de transferenciasmonetarias de tal manera que no debiliten el gasto en la construcción de nuevas escuelas,hospitales y renglones como el abastecimiento de agua, drenaje y vivienda. Finalmente, la CEPAL considera que es “indispensable reconfigurar la arquitectura financierainternacional” ya que actualmente socava las reformas tributarias nacionales puesprevalece la elusión y evasión de tributos corporativos impulsados por la digitalizaciónacelerada de la economía mundial. Además, “la competencia en la tributación a lasempresas entre países resta recursos a los gobiernos de la región para el financiamiento deldesarrollo”. También, agrega, “son motivos de preocupación los flujos financieros ilícitos”. Las recomendaciones de la CEPAL parecen chocar con las prioridades políticas de la mayoríade los gobiernos de América Latina los cuales han escogido el camino del endeudamientopara mantener su gasto al mismo tiempo que dedican cada más recurso para sufragar losintereses de esos préstamos. Un círculo vicioso que los ha llevado a disminuir, sobre todo,la inversión social y en proyectos productivos. Por otra parte, el poder de las grandesempresas trasnacionales ha dificultado el control de la evasión fiscal. Sin embargo, segúnesa institución, no hay otra salida más que fortalecer las arcas públicas gravando más a laspersonas más ricas. Argentina, Bolivia (Estado Plurinacional de), Colombia y Uruguay hanacordado impuestos al patrimonio y la riqueza. Brasil, por su lado, desde 2024, grava aindividuos con grandes fortunas (superiores a mil millones de dólares) con una tasa mínimadel 2%. Estas experiencias deben estudiarse para tomar una decisión que, como en nuestropaís, es cada vez más urgente si, por ejemplo, el Plan México se va a tomar en serio. saulescobar.blogspot.com Navegación de entradas Ante los tratados con Trump, mejor la integración económica con el modelo europeo El Cuento del Embaucador