México vive una transformación sin precedentes en su política laboral, poniendo en el centro la dignidad de quienes mueven al país. La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum para reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales es un acto de justicia histórica que reconoce que la productividad no debe construirse a costa del agotamiento, sino del equilibrio entre la vida personal y el trabajo. Al ser una transición gradual que iniciará formalmente en 2027 y culminará en 2030, se garantiza la estabilidad de las empresas mientras se asegura que las y los trabajadores gocen de dos días de descanso obligatorio sin ver afectados sus ingresos o prestaciones. A la par de esta medida, México se coloca a la vanguardia internacional con la regulación del trabajo en plataformas digitales. A partir de este 2026, miles de repartidores y conductores dejan de ser considerados “socios” para ser reconocidos como sujetos de derechos. Con acceso a seguridad social, créditos de vivienda y seguros contra accidentes, se termina con la precarización en la economía digital. Este paquete de reformas, que incluye también el compromiso de llevar el salario mínimo a cubrir 2.5 canastas básicas para el fin del sexenio, consolida un modelo económico más humano. No se trata solo de leyes, sino de una nueva cultura laboral donde el crecimiento económico camina de la mano con la justicia social. Con estas acciones, la administración de Sheinbaum reafirma que en la construcción del segundo piso de la transformación, nadie se queda atrás y el bienestar del trabajador es la prioridad nacional. Navegación de entradas 288 nuevos Comités Morena. Ya estamos en 80% en Puebla Morena Puebla nombra a Agustín Guerrero como vocero del partido