Ciudad de México— Tras el freno a su propuesta constitucional inicial, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo presentó el “Plan B” de su reforma electoral, cuyo eje central es extinguir los privilegios financieros en organismos electorales, congresos locales y regidurías. La mandataria calificó como excesivos los recursos destinados a las burocracias y propuso aplicar la Austeridad Republicana para redirigir esos fondos a programas sociales y obra pública en los municipios.

La propuesta incluye establecer un tope máximo al presupuesto de los Congresos locales para evitar disparidades donde algunos legisladores estatales cuestan hasta siete veces más que otros. Asimismo, Sheinbaum planteó reducir el número de regidores en ayuntamientos de grandes ciudades, señalando que muchas de estas plazas funcionan como cuotas políticas con salarios que, mediante bonos, superan al de la Presidencia. El ahorro generado por estos recortes se destinaría directamente a servicios básicos como agua y bacheo.

Finalmente, la mandataria informó que el Plan B busca fortalecer la democracia participativa permitiendo que temas electorales, como el financiamiento a partidos, puedan someterse a consulta popular. Además, la iniciativa propone flexibilizar la revocación de mandato para que la ciudadanía pueda solicitarla en el tercer o cuarto año de gobierno. La presidenta reafirmó que esta nueva ruta legislativa, que será enviada al Congreso el próximo lunes, mantiene el compromiso de su administración de acabar con los lujos.

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