Ciudad de México.— El Plan B de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo avanzó en su discusión en el Senado de la República. En este proceso, el Partido del Trabajo (PT) no acompañó la propuesta de revocación de mandato y planteó retirar del dictamen el artículo 35, postura en la que coincidió con PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

El Plan B de la reforma electoral impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum avanzó en su discusión en el Congreso al ser aprobado en lo particular por Morena y sus aliados, en un proceso legislativo que ha requerido ajustes para mantener la cohesión de la mayoría parlamentaria.

Durante la votación, el Partido del Trabajo (PT) marcó distancia en uno de los puntos centrales de la iniciativa: la revocación de mandato, al no acompañar los cambios relacionados con este mecanismo de participación ciudadana. Esta postura refleja las diferencias internas dentro del bloque legislativo, particularmente sobre el momento y las condiciones en que debería aplicarse dicho instrumento.

Pese a estas reservas, la reforma logró avanzar en lo general con mayoría calificada, lo que permitió continuar con la discusión de artículos en lo particular, donde se han presentado modificaciones para garantizar consensos al interior de la coalición.

El tema de la revocación de mandato se ha convertido en uno de los principales puntos de debate, ya que el PT ha planteado la necesidad de separar este ejercicio de los procesos electorales de 2027, con el objetivo de evitar distorsiones en la competencia política.

En este contexto, Morena ha optado por mantener abierta la negociación legislativa, incluso contemplando la posibilidad de excluir o modificar artículos específicos para asegurar la viabilidad de la reforma en su conjunto, sin frenar el avance de otros aspectos como la austeridad electoral y la reorganización institucional.

El Plan B forma parte de una estrategia para reducir costos en el sistema político, fortalecer la eficiencia electoral y redirigir recursos hacia prioridades sociales, en línea con los principios de la Cuarta Transformación.

La discusión continuará en las siguientes etapas legislativas, donde el equilibrio entre unidad política y contenido de la reforma será determinante para su aprobación final.

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