Ciudad de México.– A 20 años de la elección presidencial de 2006, la dirigente nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes, respondió al expresidente Felipe Calderón Hinojosa y sostuvo que su llegada a la Presidencia estuvo marcada por el fraude, la falta de legitimidad democrática y el inicio de una etapa de violencia que golpeó profundamente al país.

La respuesta de Montiel ocurrió luego de que Calderón publicara en redes sociales un mensaje en el que afirmó haber ganado “las elecciones más competidas” de la democracia mexicana y defendió que su gobierno tomó decisiones “por el bien de México”.

Ante ello, la lideresa morenista afirmó que el panista nunca contó con el respaldo del pueblo y lo acusó de haber llegado al poder “mediante un fraude”, sin autoridad democrática ni legitimidad.

Montiel también señaló que Calderón buscó sostenerse en el poder a través de una “guerra irresponsable” contra las drogas, la cual, dijo, abrió una de las etapas más sangrientas en la historia reciente del país, con miles de víctimas, familias fracturadas y comunidades marcadas por la violencia.

La dirigente de Morena enmarcó su respuesta en la memoria política de 2006, año en que la izquierda mexicana denunció irregularidades en la elección presidencial y exigió el recuento total de los votos bajo la consigna “voto por voto, casilla por casilla”. Aquella contienda, resuelta oficialmente por una diferencia mínima, dejó una fractura política que aún sigue presente en la vida pública nacional.

Desde la perspectiva de la Cuarta Transformación, Montiel reivindicó la lucha encabezada por Andrés Manuel López Obrador tras aquella elección y sostuvo que el movimiento popular que nació frente al fraude electoral terminó por abrir paso al triunfo democrático de 2018 y a la continuidad del proyecto con la presidenta Claudia Sheinbaum.

El cruce entre Calderón y Montiel reactivó uno de los debates más sensibles de la historia política contemporánea: la legitimidad de la elección de 2006 y las consecuencias del sexenio calderonista, especialmente por la estrategia de seguridad que militarizó el país y dejó una herida social todavía abierta.

Con su mensaje, Ariadna Montiel colocó nuevamente en el centro de la discusión pública el contraste entre el viejo régimen y el proyecto de transformación, al afirmar que el pueblo de México no olvida los agravios del pasado ni las consecuencias de gobiernos construidos desde la imposición y los privilegios.

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