por Rodolfo Lara Lagunas Más que condenar a Trump, por su cinismo descarado y presuntuoso al ordenar la invasión militar a Venezuela el 3 de enero de este año y secuestrar al Presidente Nicolás Maduro para liquidar el sueño libertario del socialismo bolivariano-chavista, que llevaba 30 años años gobernando esta república latinoamericana, hay que agradecérselo. ¡Fuera màscaras! Si antes los presidentes gringos ante la oleada de invasiones militares a países , siempre más pequeños, y destituir a los gobernantes dignos, para imponer a sus lacayos y títeres , que prestos le entregaban los recursos naturales, empobreciendo más a sus pueblos y enriqueciendo a las èlites gringas, argumentando que así defendìan la libertad, la democracia, los derechos humanos, el mundo occidental y cristiano y, finalmente, impedían asì el avance de las hordas comunistas”; hoy, gracias a Trump se tiene claro para què realizan las intervenciones militares. Por ello, gracias, mister Trump. Antes de Venezuela, el mismo presidente racista, afirmaba que combatìa a los “narcoterroristas”, porque se habían convertido en un peligro para la seguridad de los Estados Unidos y de la humanidad. Ayer, finalmente, con su cinismo brutal, entusiasmado y satisfecho con su criminal intervención afirmó eufòrico, en Las Vegas: “¡ Amo a Venezuela…! Estamos sacando mucho petróleo de ese país…miles y miles de millones de barriles…Y todo lo logramos en una guerra de apenas 48 minutos”. (Rayuela, La Jornada, 6 de agosto,2026) .Hasta Las vegas llegó la ovación de Las perritas falderas de Trump que seguido van a los Estados Unidos a besarle los pies a fin de que después de Venezuela y Cuba, siga Mèxico. El discurso imperial deja en claro, además, la traición del gobierno actual venezolano y su entreguismo al imperio. Y con ello, se tiene certeza de la valiente y patriota actitud de nuestra presidenta, Claudia Sheinbaum Pardo ante las agresiones constantes del imperio bàrbaro del norte. ¿Nuestros buenos vecinos? Navegación de entradas Ante los riesgos de la inteligencia artificial ¡Actuar ya! El secuestro de El Ché y Fidel