por Joaquín H. Vela

En el capitalismo es condición básica y dominante: la existencia del trabajo asalariado y el capital. Sin esta relación social, no existe. Es además, un sistema que exige continuidad y permanencia: producir…producir… producir ganancia al infinito. La interrupción del ciclo productivo y de la producción de ganancias, aparece el fantasma de la crisis.

El ciclo económico se conforma de 4 fases: 1) recuperación, es la fase de ascenso del ciclo; 2) cenit, la parte alta del ciclo; 3) recesión, fase de caída del ciclo; y 4) crisis. La continuidad del ciclo, garantiza la continuidad del sistema. El continuo proceso de concentración y centralización de capital, hace que muchas de las empresas que quiebran en cada ciclo, son absorbidas por otras que se hacen más grandes. La antropofagia o canibalismo entre empresas capitalistas es parte sustancial de la competencia que forma parte del propio sistema capitalista.

La crisis actual es una de las más largas y profundas (2008-2026), en extensión, no en profundidad, por lo menos hasta ahora. Estamos hablando de una crisis que pudiera significar la etapa terminal de este sistema. Muchas veces, diversos analistas y estudiosos se han atrevido a diagnosticar el fin de este sistema y han fallado en su pronóstico. No queremos cometer esa misma falla. Lo que el método científico señala es la necesidad de realizar un diagnóstico de tipo estructural para tener un correcto acercamiento al problema en su esencia. Debemos empezar por realizar un análisis de qué tipo de crisis es la que condujo al capitalismo a su condición actual.

Lo primero es caracterizar de forma correcta el fenómeno: Estamos ante una crisis de sobreacumulación que se vive cuando se invierte más capital del que el propio sistema puede procesar en condiciones normales. Hubo una plétora de capitales o exceso de inversiones por encima de las posibilidades de procesar y esto condujo a la crisis. Al darse un exceso de inversión, la tasa de ganancia cae y con ello el incentivo de seguir invirtiendo y creciendo de manera continua. En el tomo tres del capital, cuando Marx habla ya de precio y no de valor, explica cómo existe un proceso tendencial de caída de la tasa de ganancia. Esta tendencia tendría que ser contrarrestada para quitar obstáculos al desarrollo del sistema. Pero como el supuesto “libre mercado” o la mano invisible de Adam Smith son los que lo regulan, finalmente este capitalismo actual se encuentra en una recesión y crisis que no han podido superar aún.

La economía se desarrolla por ciclos. Al agotarse un ciclo La economía se reestructura y se prepara para iniciar un nuevo ciclo de expansión. En el transcurso de toda crisis, los capitales más fortalecidos absorben o se comen a los pequeños y con ello se preparan para el nuevo periodo cíclico.

La evidencia de la existencia de la crisis es el enorme monto de 21 billones de dólares que en lugar de estar invertidos, reactivando la economía en el mundo, están depositados en paraísos fiscales. En espera de mejores expectativas de ganancias, hasta hoy, estas no se han concretado.

La crisis actual, es de mayor complejidad, ya que trae varios ciclos pendientes de renovaciones y cambios necesarios de carácter estructural acumulados que es necesario realizar para que la maquinaria pueda seguir funcionando. Cambios de fondo tanto en el plano del proceso de producción, como en el terreno de la distribución global de los ingreso entre los factores de la producción. Esa reestructuración no se ha hecho y está trabando el reinicio del nuevo ciclo en condiciones renovadas y con nuevo ímpetu.

La crisis que arrastramos desde 2007-2009, se ha caracterizado por una contracción del ciclo de crecimiento en todo el mundo incluyendo China, quien crecía a un ritmo promedio del 10% y bajó sensiblemente esa tasa. La llamada crisis inmobiliaria estallo en los EUA y de ahí se extendió a todo el mundo. Los efectos han sido reducir el crecimiento en el ciclo mundial, el cual históricamente, después de superar la crisis se vivía una fase de ascenso del ciclo prolongado hasta llegar hasta su punto más alto y ahí iniciar una nueva recesión y así, sucesivamente.

En los últimos años el ciclo se ha vuelto más corto y de un promedio de crecimiento bajo que ronda alrededor del 2%. El “maldito” 2% como lo ha calificado el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Cuáles son las causas de fondo de la crisis prolongada que sufre el capitalismo desde 2008-2009. Esta crisis demostró que con soluciones financieras “maquillaje” de forma, no logró superarse. Se constató que se requiere un cambio de fondo en el funcionamiento global del capitalismo. Transformar en esencia la forma de producir, con profundos cambios tecnológicos y de innovación productiva, que eleven la productividad del trabajo para fortalecer la producción de riqueza social que eleve la rentabilidad del capital para hacer atractiva la inversión y contrarrestar la caída tendencial de la tasa de ganancia.

Existen además otros factores que profundizan esta recesión, como son el excesivo poder muy concentrado de los oligopolios en la determinación de los precios en el mercado; las crecientes desigualdades sociales que produjo el neoliberalismo, que exigen cambiar las relaciones actuales en la distribución de los excedentes económicos entre los trabajadores y los empleadores; otro obstáculo importante es el excesivo poder del capital financiero parasitario, que concentra demasiado poder y obstaculiza el adecuado funcionamiento de los sistemas crediticios para la recuperación. Estos elementos en conjunto son los saldos que ha dejado el neoliberalismo y que hoy exigen una reestructuración del capitalismo en su conjunto.

El destacado economista mexicano Alejandro Nadal, recientemente fallecido, antes de morir, nos esclareció este tema acerca del carácter y profundidad de esta crisis: “más allá de los diferentes enfoques analíticos (por ejemplo entre post-Keynesianos y marxistas), emerge un consenso revelador: desde hace cincuenta años la economía mundial viene experimentando un descenso en su tasa de crecimiento y esa tendencia decreciente está estrechamente correlacionada con una caída en las inversiones y en la tasa de ganancia.” El capitalismo contemporáneo se adentra en la era de estancamiento secular. Entrevista a Alejandro Nadal. Revista Sin Permiso. 20/08/2018.

La salida de esta crisis es incierta y se ha convertido en un dolor de cabeza para los organismos de carácter multinacional que actúan sobre ella como el propio FMI, el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC. El alcance de esta crisis es de gran calado y requiere cambios profundos al funcionamiento del capitalismo, que implica tanto cambios en la producción, como en la distribución de sus ganancias y no se resuelve con maquillajes financieros, como siempre sugieren la mayoría de estos organismos. Estos no han dado resultados en esta ya excesivamente prolongada crisis.

Lo cierto es que independientemente delos orígenes de los diversos diagnósticos, el capitalismo está sumido en una profunda crisis de larga duración y se aproxima en esta etapa al inicio de una nueva recesión.

Incluso los férreos defensores del capitalismo están en la búsqueda de mecanismos y formas que cambien el funcionamiento, sin modificar su esencia, que es la existencia de la relación trabajo asalariado y capital.

En este marco de una economía globalizada, compleja, incierta y con análisis y tendencias que distan de ser buenas, y nosotros con una economía fuertemente vinculada al ciclo económico norteamericano, en medio de la segunda administración Trump, es el complejo océano en el que tendremos que navegar en los tiempos presentes.

En resumen, los principales analistas Internacionales auguran que el futuro del capitalismo en el mundo está en riesgo por bajo crecimiento, aranceles y obstáculos al comercio y deuda creciente.

velagj@economia.unam.mx

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