El Humanista
Las culturas que se han asentado en el territorio de lo que hoy es México han ido formando, desde los tiempos más remotos hasta nuestra época, un legado civilizatorio invaluable del que nuestro pueblo es depositario y en el cual reside su capacidad de resistencia ante adversidades de toda clase y salir adelante. La columna vertebral de ese legado es la convicción de anteponer las necesidades colectivas por sobre el interés o la conveniencia individual y se ha concretado en solidos tejidos sociales que van desde lo familiar hasta lo regional, desde lo gremial hasta lo comunitario, desde el municipio hasta el país.
Aunado a ello, subyace en la sociedad un poderoso apego a la justicia, la igualdad, la libertad y la verdad que ha alimentado las grandes gestas nacionales, desde la de Independencia hasta la Revolución Mexicana. Esos sentires explican que la llama de la resistencia y de la esperanza en un futuro mejor no se haya extinguido ni siquiera bajo las peores dictaduras ni en periodos de extrema descomposición institucional y que la república no se haya visto aniquilada.
Desde antes de que se acuñaran los términos de derechos individuales y colectivos, la población de México ya los defendía, procuraba y ejercía, como lo comprueban las incesantes insurrecciones de indígenas y afro mexicanos durante el periodo virreinal y la intensa actividad ideológica y política independentista que precedió por décadas la rebelión iniciada en 1810.
Otro rasgo característico de nuestra nación es la empatía para con los mas débiles, los desamparados y los que padecen la intemperie económica y social. La gran mayoría de las familias del país han pasado por la experiencia de brindar techo y comida a parientes, amigos y compañeros en momentos de infortunio.
En años recientes, ese legado le ha permitido al pueblo mexicano resistir y remontar el acendrado individualismo pregonado por el modelo neoliberal, el egoísmo que se pretendió instaurar como principio rector de la orientación económica, la simulación y la hipocresía como sustentos del discurso oficial, el autoritarismo, el patriarcado y la arbitrariedad como ejercicio del poder y la corrupción como norma de la administración publica.
Nuestro movimiento abreva de los valores históricos del pueblo mexicano, se nutre de ellos y los ha ido convirtiendo en planes y acciones de gobierno, adaptándolos a nuevas circunstancias nacionales e internacionales. Preservar y promover el apego a los principios es condición indispensable para dar continuidad a nuestro movimiento de transformación, preservar la unidad en torno a objetivos superiores y garantizar el éxito perdurable de nuestra lucha.
Hemos cambiado ya muchas cosas, pero no nuestras convicciones, y es por ello que Morena tiene hoy, un camino claro para proseguir la gran tarea de la regeneración nacional. Estamos construyendo con el pueblo un nuevo régimen político justo, democrático y humanista.
La política es una ciencia, es un arte y es una pasión. Donde el interés colectivo impera sobre cualquier interés particular. Por ello, es muy importante conocer nuestros principios y tenerlos presentes en la práctica política.
Morena es un partido-movimiento de izquierda inspirado en el humanismo mexicano, conformado por personas libres, surgido de movimientos sociales y populares históricos que la Cuarta Transformación de la vida pública toma como guías fundamentales para construir un México justo, democrático, igualitario, incluyente, pacífico, independiente y regido por las decisiones mayoritarias del pueblo soberano; no busca representar al pueblo, sino ser el pueblo organizado como protagonista central en el ejercicio del poder público y en la historia nacional; reivindica las ideas que animaron las gestas de la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana considerando que sólo el pueblo organizado puede salvarse a sí mismo de la opresión, la represión, la marginación, la pobreza, las crisis económicas recurrentes, la corrupción, el incumplimiento de derechos, la inseguridad, la manipulación, la violencia, la desinformación y la discriminación.
En el ejercicio del poder público, las y los militantes de morena hemos demostrado que no nos mueve el odio sino el amor a la patria y a sus habitantes. Nuestro partido tiene la convicción de luchar por medios democráticos y pacíficos: la participación en procesos electorales, la movilización, el debate público y la educación ética y política para impulsar y extender la revolución de las conciencias. Morena respeta las libertades de elección, expresión, asociación, y manifestación, la Constitución Política y las leyes e instituciones que de ella emanan y propugna las transformaciones que el marco legal requiere mediante los procedimientos e instancias previstos para ello por la propia legislación.
En el ámbito de la ética social, morena se plantea una lucha permanente para recuperar plenamente los principios de solidaridad, prosperidad compartida, bienestar social, fraternidad, honestidad, colaboración y el respeto a las diferencias, principios que fueron desplazados durante el periodo neoliberal por el individualismo, el egoísmo, la competencia, la exclusión y la prioridad del interés particular por sobre el colectivo. Sólo siendo fraternos y generosos podremos lograr la felicidad individual y la colectiva.
El humanismo mexicano es un Proyecto político, económico, social y cultural.
Político, porque hacemos de los asuntos públicos un tema de todos. La vida pública tiene que ser cada vez más pública. Los temas importantes deben ser consultados a los ciudadanos. En la medida que más gente se interese en los asuntos públicos, mayor es la legitimidad y el respaldo a nuestro movimiento de transformación.
Económico, porque impulsamos políticas que al mismo tiempo que generan crecimiento y desarrollo social, combaten la desigualdad. Tres son los soportes del proyecto. 1. Un estado proactivo que fomente la inversión y el empleo y que regule los excesos del mercado. 2. La soberanía alimentaria. Que México produzca lo que consumimos. Tenemos todo. Campos, clima, costas en los dos océanos, no hay razón de que dependamos de importar alimentos. En los tiempos actuales es una debilidad. 3. Soberanía energética. El punto es producir todos los energéticos que se demanden en el país, para no depender de importaciones.
Social. Porque pretendemos generar una nueva sociedad basada en la justicia y en el respeto a los derechos de todos. Durante décadas, el abandono a la población fue el signo del estado mexicano. Los gobiernos del PRIAN se dedicaron al saqueo del patrimonio y hacer negocios privados al amparo del poder público. Para nosotros “Por el bien de todos, primero los pobres” no es una frase, es una filosofía de gobierno. Abatir el rezago social es la prioridad, pero hacerlo siempre consultando al pueblo. Es el pueblo de México, el protagonista principal de la transformación.
Cultural. Nos proponemos impulsar una política cultural, desde la dignidad y la ética del pueblo, del respeto a lo diverso, el apego a la verdad, el reconocimiento de nuestros orígenes y sus pueblos, el mosaico cultural de las poblaciones que constituyen la mexicanidad, el apoyo a los creadores e intérpretes de valores y conceptos nacionales. Generar las condiciones para el fortalecimiento de nuestras culturas y su expresión en todos los ámbitos. México es un gran país, con raíces profundas de las que nos sentimos orgullosos. Puebla es una sí mismo, una síntesis de la diversidad que existe en el país. Hoy avanzamos Por Amor a Puebla. Quienes compartimos esta visión, somos Humanistas.
con el propósito de contribuir a la reflexión sobre la problemática social de nuestro Estado, así como de difundir las acciones que el Movimiento de Regeneración Nacional lleva adelante en todos los ámbitos de la vida social. La izquierda poblana obtuvo un resultado histórico en el último proceso electoral y, con ello, la responsabilidad de gobernar con el único objetivo de mejorar las condiciones de vida de la gente, garantizar la justicia, la seguridad, sus derechos a una vida digna, promover el acceso al bienestar social y construir una sociedad donde impere la democracia y la decisión del pueblo.
Los invitamos a embarcarnos en este viaje. La transformación que se vive en nuestro país es el resultado de la participación de todas y todos. Puebla siempre ha estado presente en los momentos estelares de nuestra historia, y en este no será la excepción.
Tenemos proyecto, tenemos el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum y del gobernador Alejandro Armenta, y tenemos un pueblo excepcional.
Todos a bordo, que no falte nadie. Vamos con la convicción de hacer realidad el sueño de todos los poblanos.