A 39 años del histórico movimiento estudiantil de 1986 que vio nacer al Consejo Estudiantil Universitario (CEU), un movimiento que paralizó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en una defensa exitosa de la educación pública y gratuita, marcando a toda una generación.

Aquella generación de estudiantes se levantó contra el llamado “Plan Carpizo”, un paquete de reformas impulsadas por el entonces rector Jorge Carpizo McGregor que, según denunciaron los estudiantes, buscaban elitizar la universidad. Las medidas incluían el aumento significativo de las cuotas (colegiaturas), la eliminación del pase automático del bachillerato a la licenciatura y la implementación de exámenes departamentales únicos.

En respuesta, miles de estudiantes se organizaron en asambleas, formaron el CEU y, tras una serie de marchas masivas que cimbraron la capital, estallaron la huelga en 1987.

El resultado es recordado como una de las victorias estudiantiles más importantes del México moderno. Tras semanas de paro activo y diálogo público, la Rectoría cedió ante la presión estudiantil y las reformas fueron retiradas.

 39 años después de los hechos, el movimiento del CEU es recordado como la generación que ganó la batalla. Su lucha no sólo frenó el intento de modificar el carácter público de la máxima casa de estudios, sino que reafirmó el principio de la gratuidad en la educación superior, dejando un legado de dignidad y demostrando que la unidad estudiantil es una fuerza poderosa capaz de defender el futuro de la nación.

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