Por: Eduardo Cervantes Díaz Lombardo Empiezo diciendo que soy un convencido de la crítica: me parece un derecho necesario e irrenunciable en un partido democrático y de izquierda como MORENA, porque sin el ejercicio de la crítica no se reconocen los errores y, por lo tanto, no se corrigen, generándose bolas de nieve en bajada. Entonces, voy a hacer uso del Derecho a la crítica en el tema de la formación política. Yo fui invitado por el Comité Ejecutivo Estatal de Morena a presentar un programa de formación política. Tengo experiencia en el tema; además, fui presidente de Morena en la Ciudad de México, el primero. Y, particularmente del presidente actual Díaz Polanco, se presentó ese programa, se ha ido tardando, pero en las últimas semanas y meses se ha acelerado un programa de formación política cuya intención prioritaria es formar comités de base de MORENA en el ámbito territorial, entendiendo por tal colonias, barrios, pueblos y unidades habitacionales. Lo que en la gestión de Andrés Manuel al frente de la Ciudad se llamaba unidades territoriales. Pensamos que los comités por sección electoral caben en un comité de base, pero no al revés. Esa es la idea fundamental del programa. Estamos en un partido en el que, durante seis años —de 2018 a 2024—, se desmantelaron los espacios de participación y los instrumentos de organización de nuestro partido. No me deben decir nombres, pero saltan a la vista: se desmanteló la existencia de los comités de base y de los comités municipales. No hay comités municipales de Morena en México y tampoco hay comités de base. El comité de base es un implante territorial: si hablamos del territorio en colonias, barrios, pueblos y unidades habitacionales, que hace un trabajo sistemático y permanente de información, de formación, de divulgación del proyecto de transformación; que recoge propuestas de la gente, que recoge inquietudes y expectativas de la gente; que ha servido para hacer programas de gobierno y acciones de gobierno.Entonces, un objetivo del programa de formación política es avanzar en el desarrollo de la democracia interna. Estoy en el tema de la formación política en y para la organización como concepción pedagógica. Decía que la concepción pedagógica de este proceso de formación política es en y para la organización: es educación política dentro de un partido político. Un objetivo fundamental de este programa es formar comités de base como espacios de participación e instrumentos de organización para que la gente, miembros de Morena, militantes de Morena, tengan un lugar en donde participar de manera autogestiva. Otra característica del comité de base que proponemos es que sean autogestivos que ellos definan su plan de trabajo, que tengan vida orgánica —es decir, que evalúen su plan de trabajo, que crezcan numéricamente, que desarrollen formación política, que tengan un programa de divulgación de distintos niveles: arte, cultura, propaganda, etcétera—. Que exista vida orgánica en la base de nuestro partido. Ese es un elemento central del programa de formación política: fortalecer o desarrollar la democracia interna a través de la generación de comités de base en el territorio y también —aunque han sido inexistentes en Morena—, comités de base en ámbitos sectoriales. Están los centros de trabajo, las escuelas, las instituciones civiles, en donde podría haber comités de base también de nuestro partido.Está en vía de construcción organizativa, que tanta falta le hace a Morena. No se ha desarrollado, pero igual podría haber comités de base en el ámbito temático: de jóvenes, de mujeres, de medio ambiente. Es decir, que rebasen el ámbito estrictamente territorial, que es el ámbito prioritario de trabajo organizativo en la historia de la izquierda en todo el país. Otro objetivo esencial del programa de formación política es defender el Proyecto Alternativo de Nación, defender el proyecto de transformación de la vida pública y del cambio de régimen político en México.Hay una frase muy famosa de Andrés Manuel López Obrador que habla de lineamientos básicos en el ámbito moral de nuestro movimiento y nuestro partido: “No robar, no mentir y no traicionar al pueblo”. Y podemos decir que la otra cara de la moneda es: sí a la honestidad, sí a la verdad y sí al amor al pueblo.Esta es la parte moral del proyecto de transformación de la vida pública. Porque en nuestro partido hay mucha gente que miente, que es corrupta y que no comparte los fundamentos del proyecto de transformación. Yo creo que el enemigo principal de Morena está dentro de Morena, porque —hablando de la derecha— sus partidos políticos están en terapia intensiva; no se ve cómo vayan a salir adelante en términos de sus referentes políticos. Pero en nuestro partido hay una fuerte presencia de la ideología y la cultura política del viejo régimen, y eso afecta los objetivos fundamentales del proyecto, que es la transformación de México y es un proyecto obradorista.Esa es la parte moral, pero hay otras partes. Hay una parte que es histórica: ¿de qué es continuidad Morena?, ¿de qué movimientos, de qué programas, de qué proyectos, de qué liderazgos, de qué participaciones populares es continuidad Morena? Somos continuidad del movimiento ferrocarrilero de 1958-1959; somos continuidad del movimiento electricista de los setentas; somos continuidad del movimiento estudiantil del 68 y del movimiento médico en 1966. Somos continuidad de Lucio Cabañas y Genaro Vázquez, ¿sí o no?Pienso que Morena es continuidad de las mejores tradiciones culturales y de lucha del pueblo mexicano, que debería anclarse, en términos de su memoria, en esos programas, en esos proyectos y en esos acontecimientos. Y una parte de esa historia son 50 años, de 1940 a 1989, cuando surge el PRD, cuando nace el PRD: una lucha de la izquierda histórica, política y social contra el PRI y fue el PRI de la represión y la tortura, y no había candidaturas ni cargos de por medio. Porque ahora ya se invirtieron los fines y los medios: el fin son las candidaturas y los cargos, y no la defensa y la proyección de un proyecto de transformación nacional. Ese es el fin. Las candidaturas y los cargos son medios, no fines. Pero en Morena se ha dado una lucha palaciega por candidaturas y cargos que pone en riesgo la existencia misma del proyecto. Acuérdense de lo que pasó con el PRD: las cuotas de grupos y las ambiciones por los cargos le dieron en toda la torre al proyecto que representaba entonces el Partido de la Revolución Democrática. De manera que un objetivo central de la formación política es la defensa del proyecto de transformación, en su parte moral y ética, en su parte histórica, como la memoria de lo que somos continuidad, como elemento de identidad irrenunciable. Pero también está la parte del programa de gobierno. López Obrador fue clarísimo en eso y lo ha continuado, y espero que lo siga haciendo Claudia Sheinbaum: la separación del poder político y el poder económico. Es decir, ya no más un Estado al servicio de una minoría oligárquica; un Estado que tenga independencia en la definición de las políticas públicas y de las acciones de gobierno, y que en política social sea sumamente agresivo. Hay un dato muy significativo, compañeras y compañeros: 13.4 millones de personas han salido de la pobreza en México derivados de la política social. Que, por cierto, el PAN votó en contra, en la Cámara de Diputados de las reformas sociales que significaban beneficios para la inmensa mayoría de la población.Entonces, mantener una política social de corte popular es esencial. El tema de la austeridad es otro factor relevante, y es importante poner el espejo en la trayectoria de Morena cerca del punto de la austeridad. Termino, entonces, con esta parte de formación política para fortalecer un proyecto de transformación de la vida pública en el ámbito histórico, en el programa de gobierno, en el ámbito ético y moral y en términos de la utopía: ¿Qué sociedad queremos en México? Coincidimos muchos en que debe ser una sociedad justiciera, igualitaria, no racista, no clasista, democrática y libertaria. Por ahí va y por ahí apunta este programa de formación política. Navegación de entradas Gobiernos del Pueblo EN PUEBLA YA SOMOS 1,601 COMITÉS MORENA