“Quienes empuñan el bastón se empeñan en que olvidemos
la historia… pero quienes sufren en sus carnes el golpe
del bastón suelen acordarse de la historia …”: Noam Chomsky
(2009).

por Rodolfo Lara Lagunas

1

El poder de la historia es tan grande que los dirigentes de la resistencia árabe la han usado para reclutar a sus mártires; quienes han sacrificado su vida, abandonando mujer e hijos, para servir a lo que consideran su causa sagrada. Son los que realizan los atentados suicidas, los que mueren al arrojar bombas en las calles,
mercados, centros recreativos de sus enemigos. Son, a juicio de los gringos, los terroristas. ¿Cómo los reclutan? En el libro “Los mártires del Al Qaeda”, publicado en Francia (revista Proceso, 7 de enero de 2007) se explica el método de reclutamiento utilizado por los grupos guerrilleros musulmanes.


A través de la historia escriben las BIOGRAFÍAS de los que consideran sus héroes. Siguiendo el estilo de los cuentos de las mil y una noches narran la vida de estos mártires. Con ello conquistan los corazones y conciencia de los futuros héroes. Esta es la descripción que hacen de uno de ellos: “Era un gigantón silencioso con un corazón tierno, una fe inquebrantable y una piedad que saltaba a la vista. Mi querido Abu Osama era poco locuaz, muy discreto, nada sociable. Le gustaba la soledad y su único compañero era el Corán. Se decía que había recibido la gracia de Alá. Abu era dueño de un próspero restaurante. Casado y muy religioso. De repente al cumplir 26 años su vida diaria le pareció vacía. Vendió un terreno, se despidió de su familia y partió en busca de una red que le permitiera entrar en Irak. Lo consiguió después de muchas peripecias y así se incorporó a una brigada de mártires-suicidas que atacaba a las fuerzas de ocupación y a sus aliados Iraquíes. Finalmente se suicidó al volante de un coche
bomba que estrelló contra el edificio de las Naciones Unidas en Bagdad. Más de cincuenta infieles fueron aniquilados en esta acción.”
¿Estamos a favor de la inmolación y del terrorismo? No, lo que estamos subrayando es el uso de la historia –a través de las biografías– para motivar y entusiasmar a los seres humanos a la
acción; a sumar adeptos a una causa.

2

Pero si la historia puede servir para despertar las conciencias, también puede ser usada para controlar las mentes a favor de quienes tienen el poder. Cuenta la crónica azteca que “cuando reinó Izcóatl se tomó una resolución: los señores mexicas dijeron, no conviene que toda la gente conozca los códices. Los que están sujetos (el pueblo) se echarán a perder y andará torcida la tierra, porque allí se guarda mucha mentira. Se guardaba la historia, pero entonces fue quemada”. ¿Por qué? Porque la historia registrada ya
no servía al grupo dirigente, al constructor del nuevo imperio.

Semejante proceder siguieron los comunistas que se alinearon a la dictadura stalinista. Toda la historia del siglo XX se acomodó al gusto de los burócratas que traicionaron la revolución soviética. De este modo Trosky, por ejemplo, fue prácticamente desaparecido delos episodios que produjo el movimiento bolchevique a partir de 1905. Así, los estudiantes soviéticos jamás se enteraron del papel
que desempeñó el creador de los soviets, del ejército rojo y del golpe de estado de octubre de 1917; esto es, de los hechos más importantes de la revolución socialista rusa.
Cuando se derrumbó el bloque socialista observamos a través de los medios masivos de comunicación –sobre todo la televisión– un fenómeno insólito: la destrucción de las estatuas de quienes habían
sido sus salvadores: Lenin, Stalin, Marx, entre otros. Se ignora si acabaron con todas y en todos los llamados países socialistas. Lo cierto es que el espectáculo fue universal y dejó perplejos a muchos. ¿Cuál era el mensaje? La derrota de la izquierda y el triunfo de la derecha en los países socialistas.

3

En nuestro país la tarea de eliminar a los héroes populares y
suprimir pasajes de la historia nacional forma parte de la estrategia
de los neoliberales y los herederos de los conservadores que fueron
derrocados, primero por los liberales del siglo XIX y, después por los
revolucionarios de 1910. Así, en los últimos años neoliberales
algunos ayuntamientos panistas suprimieron bustos de Benito
Juárez; también borraron su nombre de calles y avenidas. Por
ejemplo, “en el municipio de Bustamante, Nuevo León, el alcalde
panista decidió que en la plaza principal, en vez de la efigie de
Juárez, estuviese la escultura del arcángel San Miguel, que
inaugurò el gobernador. El alcalde de Bustamante, consideró que
todo aquel que esté en contra de la colocación del arcángel San
Miguel en lugar de Benito Juárez, debía ser arrestado” (Monsivais,
Carlos, 2000). Durante el sexenio de Vicente Fox 417 veces el
nombre de Benito Juárez fue borrado de calles, avenidas,
mercados, parques, entre otros lugares públicos.
Un recurso que también han empleado de manera periódica los
herederos de los conservadores y porfiristas en México ha sido la
manipulación, la mentira y la calumnia a través de libelos o textos
que pretenden ser científicos. Ante su fracaso están acudiendo a la
novela histórica. Con este género se hacen afirmaciones
temerarias, sin aportar pruebas, al fin y al cabo que los textos son
novelas. Sin embargo, las calumnias y afirmaciones temerarias
minan la credibilidad, siembra la duda, para finalmente desprestigiar
a los liderazgos populares; siendo èste el propósito principal de
tales textos.

4

Indudablemente el peligro mayor lo constituye la desinformación, la
ignorancia de los hechos pasados relevantes que han construido a
las naciones y a los pueblos. La eliminación de la historia. Esto
pretende el periodista Andrés Oppenheimer (2010) cuando afirma:
“la historia se convierte en un factor paralizante para la construcción
del futuro.” Por lo mismo hay que eliminarla; de ahí el título de su
libro: “¡Basta de historias!”. Este, con toda franqueza, expresa su
malestar por el amor que le tienen los latinoamericanos a la historia: “La fijación con el pasado va mucho más allá de los gobiernos. Se
trata de algo firmemente enraizado en la cultura de muchos países
latinoamericanos. En la ciudad de México, basta mirar los nombres
de sus principales calles –héroes de la Revolución, Reforma o
Insurgentes– o ver el prominente lugar que ocupan los historiadores
en los debates políticos de la televisión para advertir el enorme
peso de la historia en la vida cotidiana de los mexicanos”.
Celebro este reconocimiento al pueblo mexicano. En efecto, los
mexicanos, no los gobiernos, tenemos como elemento central el
amor a nuestro pasado. Pero, como ya he mencionado hay todo un
discurso de abandono o de revisión histórica que tiene como
objetivo bajar del pedestal de la historia a los dirigentes populares
que han trascendido el tiempo y el espacio. A los neoliberales
extranjeros y criollos les estorban los estados nacionales. Y por lo
tanto, la historia de las gestas heroicas de los pueblos. Sobre todo,
las biografías de quienes encabezaron las luchas emancipadoras
que dejaron a sus descendientes derechos y libertades en los textos
constitucionales.
Esta tendencia se ha mantenido en la actualización del magisterio
nacional durante la era prianista. La Secretaría de Educaciòn
Pùblica, desde Carlos Salinas, para no irnos más atrás, en los
talleres de actualización que ha programado siempre para el
magisterio de Educaciòn Bàsica, antes de iniciar los cursos
escolares, NUNCA, JAMAS, se ha abordado el estudio de la
Historia de Mèxico. Se estudia de todo, planes, programas,
metodología, didáctica o corrientes pedagógicas MENOS LAS
LUCHAS HISTÒRICAS DEL PUEBLO MEXICANO. ¿Se hace por
ignorancia o por conveniencia de quienes tienen el poder nacional?

5

El pueblo judío es probablemente el único que nos muestra de
manera muy nítida el peso que tiene la historia en el desarrollo de
las naciones. La historia judía nos demuestra que un pueblo puede
ser vencido militarmente, agredido y destrozado económicamente, e
incluso expulsado de su territorio, pero si ese pueblo mantiene su
historia, aunque viva disperso por el mundo, ese pueblo sobrevive. Como todos sabemos, la nación judía fue expulsada y destruida su
capital en el año 135 d.C. al ser vencida la última rebelión por las
tropas del Imperio Romano. Diseminados por el mundo, pero unidos
por el padre Abraham, Moisés, David y Salomón- entre
otros-mantuvieron un estilo de vida que los cohesionó
independientemente del lugar en que vivieran.
No fue el idioma, que quede claro, sino la historia la que mantuvo
esa identidad. Gracias a esta cohesión –y pese a las persecuciones
de que fue objeto a través de los siglos– fue posible restablecer en
1948 el Estado Israelita, después de abandonar la tierra prometida,
casi dos milenios atrás. Làstima que esto se hiciera a costa del
sufrimiento del pueblo palestino, quien actualmente está siendo
masacrado cruelmente, constituyendo un verdadero genocidio.

6

La historia de un pueblo es pues el sustento espiritual que lo
mantiene unido; es el cemento que cohesiona el edificio social, es el
instrumento que construye el alma nacional. Un pueblo
desmemoriado es un pueblo perdido, sin futuro, fácil de dominar y
de aniquilar. A ello se debe que las naciones conquistadoras,
imperialistas, procuran borrar de la conciencia colectiva de los
pueblos derrotados todo lo que representa recuerdos gloriosos,
dignos, que motiven y alimenten el orgullo de permanecer en el
concierto de las naciones.
¿Qué otra cosa nos dice la brutal destrucción de los códices,
escritos, esculturas y obras arquitectónicas que los españoles
realizaron, sino el deseo de aniquilar todo vestigio de la grandeza
del pasado indígena? El blanco al no poder destruir toda la
extraordinaria creación india, pretende en nuestros días hacernos
creer que esta fue obra de los… ¡extraterrestres! (Por ejemplo, se
afirma que en la tumba de Palenque se encuentra grabado en
piedra ¡un astronauta extraterrestre y no el rey maya Pakal!). A los
racistas europeos les cuesta trabajo reconocer las hazañas de los
pueblos mesoamericanos en el campo de la cultura. Pero para esto
sirve precisamente la historia.
Si los personajes que el pueblo de México ha elegido como héroes
dejan de serlo ¿Qué le queda entonces a la nación mexicana de grandioso y extraordinario? Si los héroes nacionales se hicieron al
calor de las luchas del pueblo de México y estos desaparecen como
tales, significa que estas luchas de nada sirvieron. No hubo pues, a
juicio de estos críticos, ninguna epopeya nacional que valga la pena
recordar. Y, lo más importante, si estas luchas no sirvieron,
entonces ¿para qué emprender otras? Como se ve, con esta
estrategia se pretende paralizar todas las luchas de liberación social
y nacional actuales.
La historia verdadera pues, no paraliza esfuerzos, sino al contrario,
los impulsa. En este sentido ésta tiene una connotación altamente
libertaria. De ahí el interés por reducir su influencia o por falsificarla.
La tendencia reduccionista en la escuela primaria y secundaria se
dio al incrustarse la historia nacional en la ensalada llamada
Ciencias Sociales. Al mezclarse la historia perdió su esencia, su
significado extraordinario. El resultado es conocido. Lo dijo
atinadamente Fidel Castro hace dècadas: “los estudiantes
mexicanos saben más del pato Donald que de los Niños Héroes”.

7

La devaluación de la historia nacional corrió paralela a la
descomposición del supuesto régimen emanado de la revolución de 1910. Y se manifestó en la burocratización de un sector del magisterio. La elevada conciencia social de los profesores rurales que surgieron con la creación de la Escuela Rural Mexicana se fue perdiendo en la medida en que el priismo abandonò los principios revolucionarios.

Este fenómeno lo registró el Secretario de Educaciòn, Jesùs Reyes Heroles (1985): “Por encima de todo se advierte falta de fe y de emoción en la educación”. Por ello, agregaba: “Una tarea fundamental es lograr que vuelva esta emoción, este entusiasmo, por hoy ausente, en la conciencia de que lo que en la educación se juega , es nada menos que el destino de Mêxico”.Sin embargo, no
hubo una respuesta adecuada del régimen que con Lòpez Portillo ya se ahogaba en la corrupción, para impulsar la pasión entre el magisterio. ¿Còmo?
Con el cambio de régimen, iniciado con el triunfo electoral de Andrès Manuel Lòpez Obrador, se abandona el modelo educativo que impuso el neoliberalismo. Surge la Nueva Escuela Mexicana.
Los ataques y quema de libros que impulsò la derecha prianista,
pero que fracasò rotundamente, muestra , sin duda alguna, que el
enfoque educativo del nuevo régimen representa un cambio radical
en el terreno educativo. Y hay indicios de que también en los
talleres o cursos de actualización se da un viraje en cuanto a
considerar la historia de Mèxico como parte importante de su
actualización.
En efecto, a los maestros de secundaria se les dio el Texto “Un libro
sin recetas para la maestra y el maestro”. Uno de los temas que
aborda se titula: “Maestras y maestros, recuperemos nuestra
historia”. Ello nos da la razón en lo que aquí hemos venido
analizando. Esperemos que esto siga adelante, porque sólo con
conciencia histórica existen las probabilidades de que el entusiasmo
vuelva a prevalecer en las aulas, como en los tiempos gloriosos de
la Escuela Rural Mexicana.

8

La importancia de la historia ya la señala Maquiavelo en “El
Prìncipe”:”en cuanto al adiestramiento de la mente, el príncipe debe
leer las obras de los historiadores, examinar las acciones de los
hombres ilustres.
Esta recomendación se la dio Ricardo flores Magòn, a su hermano
menor, Enrique, cuando èste le pidió que le recomendara los títulos
de algunos libros : __Lee historia, fue la respuesta.
En China, actualmente, la historia es también una poderosa arma
política. Asì lo señala el periodista Richard Mcgregor, en su txto “El
partido. Los secretos de los lìderes chinos. Esto afirma en su libro:
”La historia es cada vez un componente vital de los llamados cursos
de educación patriòtìca. El partido trata a la historia como un asunto
más de su agenda política, donde la salvaguarda de su prestigio y
su poder es prioritaria. Lejos de ser el punto débil del Partido, la
historia de china se ha acorazado hasta convertirse en una
poderosa arma política interior”.
Finalmente, con base a la historia nacional, Andrès Manuel Lòpez
Obrador, construyó su discurso al enfatizar que su movimiento pretende establecer la Cuarta Transformaciòn, teniendo como como
antecedentes las otras tres transformaciones: la Independencia, la
Reforma y la Revoluciòn Mexicana de 1910. Con base a este largo
proceso histórico fundamentò como ideología el Humanismo
Mexicano, sintetizando èsta en la frase”Por el bien de todos primero
los pobres”. ¿La recomendación? ¡A estudiar historia! A fin de
despertar las conciencias y luchar por el cambio social para
terminar con la desigualdad y los privilegios..

Loading