Junio 2023 El crecimiento de Morena ha sido exponencial. En pocos años pasó de ser oposición a ser la fuerza gobernante. Sin embargo, muchos militantes que han sostenido la lucha se quejan de no ser tomados en cuenta cuando se integran los equipos de gobierno. ¿Qué hacer para integrarlos? Nadie puede negar el esfuerzo de quienes caminaron cuando era difícil, cuando no había triunfos electorales ni responsabilidades de gobierno, y por supuesto que ese trabajo merece reconocimiento. Pero también debemos tener claridad de que el propósito de nuestro partido-movimiento no es la repartición de cargos ni la administración de oportunidades personales. Su verdadero propósito es consolidar la transformación, poniendo primero a quienes durante décadas fueron los últimos. Quienes formamos parte de este movimiento sabemos que la lucha siempre ha sido por una causa mucho más grande que cualquier puesto. Mi experiencia ha sido en el territorio; siempre me ha tocado ir a los lugares difíciles, en donde no se ganaba y en donde sostener las siglas de Morena era un acto de pura resistencia. Por eso entiendo perfectamente ese sentir. Cuando te das cuenta de que a muchos les falta lo más, uno entiende que puede vivir con lo menos. El partido no puede convertirse en una agencia de colocación de empleos ni los gobiernos en un botín; integrarse al movimiento significa reivindicar las luchas del pueblo desde la trinchera que nos toque. El trabajo con la gente en el México de los olvidados es lo que te centra, y a esos militantes que fundaron este proyecto recorriendo las calles casa por casa les debemos el lugar en el que estamos hoy. Para mantener el vínculo con nuestra militancia, el trabajo territorial es fundamental. El trabajo casa por casa es la manera en la que hemos podido consolidar en el tiempo el proyecto. Es cierto que tenemos el reto de abrir cada vez más espacios de organización, formación política y participación. El crecimiento del movimiento exige fortalecer la vida interna del partido, los procesos democráticos y la organización territorial. Aquí tienen mucha importancia los Comités de Defensa de la Transformación; estamos estableciendo comités municipales y a cada uno se le dará un plan de acción. Para nosotros, organizar es estar preparados, llevarle la información a la gente y mantener vivo el vínculo con el pueblo. Sobre la integración de nuevos perfiles, he señalado que Morena debe mantener sus puertas abiertas: no podemos cerrarlas, pero tenemos la obligación de ser la guía para el Movimiento. Quienes lleguen de otras fuerzas políticas deben ser valorados y aceptados, pero estrictamente guiados hacia los principios del movimiento y nuestro Proyecto de Nación. Se buscarán perfiles intachables, y esa es una forma de retornar a nuestros orígenes. A la militancia fundadora le doy la certeza de que, en cuanto a la selección de candidaturas, la definición a través de encuestas no es la búsqueda de popularidad. Es el reconocimiento del pueblo de que se está junto a él. Las encuestas miden conocimiento, sí, pero también atributos innegociables como honestidad, cercanía con el pueblo, conocimiento del territorio para gobernar y que se cumpla el compromiso empeñado. La mejor forma de integrar a quienes han sostenido esta lucha es fortalecer la vida interna del movimiento y mantener abiertas las puertas para que sigan participando en la construcción de las decisiones colectivas. Morena necesita de todas y todos. Al final, lo que nos une no es la aspiración a un cargo; lo que nos une es el encargo: el compromiso con el pueblo de México y con la transformación del país. Tenemos una misión histórica que solo se logrará sumando voluntades y fortaleciendo a las bases, recordando siempre que son más importantes los encargos que los cargos. Mientras tengamos claro ese propósito común, seguiremos avanzando juntos. Navegación de entradas Entrevista Ariadna Montiel