A propósito de la nueva legislación en telecomunicaciones y radiodifusión

por Marisol Amieva

Las radios comunitarias representan espacios de identidad y de trabajo social. Esto tiene un matiz especial en poblaciones indígenas y afromexicanas dado que la radio constituyó el gran medio de comunicación por muchas razones: movilidad y bajo costo de los receptores, realizar labores mientras se escucha y programación regional.

Si bien se han mejorado y siguen avanzando los medios de comunicación, la radio tiene implicaciones especiales, en buena medida porqué ha sido el que más se ha adaptado a las necesidades específicas de muchas localidades, ya sea por: idioma, costumbres, servicios, identidad, etc.

No obstante, históricamente acceder a una concesión de radio es algo complejo. Ahí se juntan los intereses de las grandes corporaciones, el desdén burocrático, miedo a la organización popular y más. Todo este conjunto ha tenido como resultado que muy pocas localidades tengan una radio comunitaria.

Felizmente las condiciones han cambiado. En este año, a instancias de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el 16 de julio, se publicó en el Diario Oficial de la Federación la nueva Ley en materia de telecomunicaciones y radiodifusión, lo que implicó cambios en diversas áreas, pero me concentraré en lo que corresponde a las radios comunitarias. La radio para uso social. Puede obtenerse una concesión, sin contraprestación, para el servicio de radiodifusión cuando tenga propósitos culturales, científicos, educativos o a la comunidad, sin fines de lucro. Aquí se incluyen instituciones de educación superior privada y de manera especial para el tópico abordado, las opciones: sociales comunitarias, indígenas y afromexicanas.

Las oportunidades se abren para la participación ciudadana. El uso social comunitario es para organizaciones de la sociedad civil, en el caso de uso social indígena el objetivo principal debe ser para el cumplimiento de los derechos específicos, lo mismo que en los pueblos y comunidades afromexicanas.

Las solicitudes de concesión para uso social indígena o afromexicano tienen régimen simplificado. A partir de la constancia expedida por el Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) deberán acreditar sólo la capacidad técnica, no así la económica, jurídica, ni la administrativa. Se tiene un procedimiento más sencillo que además incluye asistencia técnica de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones. Existe incluso la posibilidad de acceder a donaciones de equipos transmisores.

En cuanto al financiamiento se abren muchas vertientes. Desde donativos, aportaciones o cuotas, venta de contenidos, recursos de entidades públicas, arrendamiento de infraestructura y servicios de edición, audio y grabación. Incluso convenios de coinversión, venta de publicidad a entes públicos federales que deberán destinar entre el uno y el diez por ciento de comunicación social y publicidad. Existe también la opción de patrocinios que no estén vinculados a la comercialización o venta de bienes y servicios.

Un aspecto destacable es que se permiten mensajes comerciales y venta de publicidad de productos, bienes o servicios locales u originarios de la región. Esto implica el logro de una serie de demandas por generar ingresos que hagan posible la operación de una radiodifusora comunitaria, lo que no está conflictuado con mantener su carácter sin fines de lucro, ya que los remanentes se deben reinvertir.

Existe una reserva del diez por ciento de la banda de Frecuencia Modulada (FM) para estaciones de radio comunitarias, indígenas y afromexicanas. Esto implica un medio de contención ante los intereses comerciales y garantizará la existencia de espectro radioeléctrico para fines sociales.

Los retos son enormes para lograr que la disposición gubernamental se materialice en una gran cantidad y calidad de radioemisoras de uso social. Esto se tendrá que constatar en cobertura, tipo de programación, alianzas, servicios sociales, generación de ingresos para la operación y muchos aspectos más.

Es apasionante ver las opciones que se están abriendo. Pero esto no puede quedarse en la ley, habrá que desarrollar proyectos desde diferentes ámbitos como los gobiernos estatales y municipales o sinergias entre organizaciones civiles. También se requieren de espacios de análisis, propuestas y desarrollo de políticas públicas o acciones de gobernanza a favor de este medio de comunicación.

Caminemos con orgullo y convicción en la búsqueda de nuevas oportunidades de participación social e identidad comunitaria. Vida a las radios comunitarias.

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