Ciudad de México — La disputa entre el presidente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Alejandro Moreno Cárdenas, y el Instituto Nacional Electoral (INE) escaló al plano internacional, desencadenando fuertes declaraciones de la dirigencia nacional de Morena.

El conflicto inició luego de que el senador priista presentara una denuncia ante el Departamento de Estado de Estados Unidos solicitando sanciones contra tres consejeros del INE, en respuesta a la medida del organismo arbitral que le prohibió calificar a Morena como “narcopartido”. A través de la red social X, Moreno aseguró que sus declaraciones están protegidas por la inviolabilidad parlamentaria contemplada en el artículo 61 constitucional.

En respuesta, Morena emitió un comunicado oficial y un posicionamiento a través de su dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel Reyes, donde calificó la iniciativa de Moreno como un acto de “entreguismo e impunidad”. La cúpula morenista aseveró que acudir a instancias extranjeras busca ocultar las investigaciones judiciales en curso contra el dirigente priista por presunto enriquecimiento ilícito y desvío de recursos por 83.5 millones de pesos durante su gestión como gobernador de Campeche.

Por su parte, la dirigencia oficialista enfatizó que las reglas sobre calumnia electoral vigentes fueron impulsadas en la reforma de 2014 por el propio PRI, sosteniendo que el fuero protege la libertad de debate en tribuna pero no frena procesos judiciales en marcha. En ese sentido, Morena concluyó que ningún recurso presentado en el extranjero o propaganda política detendrá las indagatorias de la fiscalía ni garantizará inmunidad ante eventuales responsabilidades penales.

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