Ciudad de México, 4 de agosto de 2025. En el marco de la proyección audiovisual de la sección “Humanismo Mexicano”, organizada por la Unidad de Memoria Histórica, se resaltó la importancia del maíz no solo como alimento, sino como símbolo civilizatorio, político y cultural de nuestros pueblos originarios. Durante el evento, la subdirectora de Diseño Digital y Medios Sociales de la Unidad, Diana Aurora Correa, subrayó con fuerza una verdad que la historia oficial muchas veces omite: el maíz fue domesticado aquí, por nuestras y nuestros antepasados mesoamericanos, a través de una tecnología milenaria inventada por los pueblos originarios —la nixtamalización— que transformó radicalmente nuestra forma de alimentarnos. Este proceso —explicó— permitió separar la cutícula del grano para obtener una masa homogénea y altamente nutritiva, base de la alimentación del pueblo mexicano hasta nuestros días. Pero más allá de lo técnico, la nixtamalización fue también un acto de sabiduría colectiva, muchas veces protagonizado por mujeres, sabedoras y cuidadoras de los saberes alimentarios. “Sin maíz no hay país”, sentenció Correa al finalizar su intervención, retomando una consigna que en los últimos años ha adquirido fuerza en las luchas por la soberanía alimentaria, contra los transgénicos, y en defensa del maíz nativo. Tierra y memoria: la defensa del maíz como acto político En un contexto donde el capital intenta privatizar y destruir los bienes comunes, el maíz representa mucho más que un cultivo. Es símbolo de resistencia, de comunidad, de los saberes campesinos, y especialmente del papel fundamental de las mujeres indígenas y rurales como guardianas de las semillas, de la tierra y de la vida. La evocación del maíz como elemento fundacional dentro del proyecto de Humanismo Mexicano no es casual. Es una apuesta por rescatar la historia desde abajo, por devolverle la voz a quienes han sido sistemáticamente invisibilizados por siglos: mujeres, pueblos originarios y comunidades campesinas. Frente a los intentos neoliberales de imponer una visión tecnocrática de lo alimentario, esta reivindicación simbólica y política del maíz también es un llamado a la justicia alimentaria y a la recuperación de la memoria histórica. Navegación de entradas Inaugura Claudia Sheinbaum Centro LIBRE para Mujeres en Silao, Guanajuato Morena Puebla invita a participar en el taller “Transformar el poder: política de cuidados compartidos” en Zapotitlán Salinas