Chignahuapan, Pue. — En una noche llena de misticismo, color y tradición, Chignahuapan celebró la edición Nº 29 del Festival de la Luz y la Vida, consolidando este evento como uno de los más representativos de Día de Muertos en todo el país. La celebración, que rinde homenaje a los fieles difuntos y celebra las raíces prehispánicas, fue presenciada por el gobernador Alejandro Armenta.

Foto: Gobierno Municipal de Chignahaupan

El festival comenzó con la inauguración de la icónica “Ofrenda de las Mil Luces” en el centro del municipio. Posteriormente, cientos de asistentes, portando velas y antorchas, iniciaron la tradicional procesión. La “Calzada de las Almas”, decorada con coloridos tapetes de aserrín, guio a los participantes hacia la laguna, simulando los nueve pasos que las almas deben recorrer para llegar al Mictlán.

Foto: Alejandro Armenta

El momento cumbre de la noche tuvo lugar en la Laguna de Chignahuapan, donde el espectáculo principal se desarrolló sobre una nueva e imponente pirámide flotante de 400 metros cuadrados. Sobre este escenario, más de 80 danzantes representaron el paso de las almas al Mictlán, en una impresionante fusión de danzas prehispánicas, agua, fuego, luces y pirotecnia que iluminó el alma de los presentes.

Foto: Alejandro Armenta

El gobernador Alejandro Armenta, quien acompañó al presidente municipal Juan Rivera Trejo, calificó el festival como un evento crucial para Puebla y México. Las autoridades celebraron que, gracias al trabajo conjunto de la ciudadanía, el comité organizador y los artistas, Chignahuapan demostró que sus tradiciones están más fuertes que nunca, ofreciendo una experiencia única que honra la vida y la memoria.

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