Ciudad de México. — La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, encabezó la develación de seis esculturas dedicadas a mujeres ancestras en el Paseo de la Reforma, como parte de una iniciativa, que busca combatir el racismo, el clasismo y el machismo arraigados en la narrativa nacional, devolviendo al espacio público el legado de figuras indígenas fundamentales para la construcción de la identidad mexicana.

Foto: Presidencia

Las nuevas moradoras de este emblemático corredor son: Tz’ak-b’u Ajaw (la Reina Roja), Tecuichpo-Ixcaxochitzin (Isabel Moctezuma), la Señora 6 Mono (líder mixteca), Xiuhtzatzin (reina tolteca), Malintzin (traductora y diplomática) y Eréndira (defensora purépecha). Durante el evento, Sheinbaum subrayó que estas piezas no son solo ornamentos, sino un reconocimiento explícito a quienes han sostenido la vida cultural y espiritual del país durante milenios.

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“Honrarlas en un espacio tan emblemático es reconocer que la transmisión cultural pertenece al presente y al futuro de la patria. Su presencia es un símbolo firme contra la invisibilización histórica que ha frenado la transformación”, afirmó la mandataria.

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Uno de los momentos más memorables fue la reivindicación de Malintzin, a quien la Presidenta rescató de los relatos de traición para posicionarla como una mujer que utilizó su inteligencia lingüística para sobrevivir a un contexto de violencia extrema. “Reconocerla hoy no es abrir viejas heridas, es cerrar una deuda histórica”, enfatizó.

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Por su parte, la representante del pueblo Ñhäñhü, Marisela González, celebró que este “Paseo de las Heroínas” sirva de inspiración para que las niñas indígenas se sientan orgullosas de sus raíces y convencidas de que pueden alcanzar los más altos puestos de decisión. Con esta acción, el Gobierno de México ratifica el compromiso de que a la cima del poder no llega una sola mujer, sino que llegan con ella todas las ancestras, abuelas y madres de la nación.

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