Ciudad de México — La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo defendió la iniciativa de la Ley General de Aguas enviada al Congreso, afirmando que su objetivo central es garantizar el agua como un derecho humano y un recurso de la nación. La mandataria explicó que la ley busca poner orden en el manejo del recurso y recuperar la rectoría del Estado mexicano sobre las aguas nacionales, una medida que busca combatir la sobreexplotación y la desigualdad en la distribución del líquido.

El principal cambio de la propuesta radica en la prohibición de la transmisión de títulos de concesión entre particulares para evitar el acaparamiento del recurso. Además, se elimina la posibilidad de cambiar el uso de las concesiones, impidiendo que el agua otorgada para fines agrícolas sea vendida o utilizada en parques industriales o desarrollos inmobiliarios sin control estatal. Para asegurar la transparencia, se creará un nuevo Registro de Agua Nacional público que detallará quiénes y con qué volumen cuentan con concesiones.

La presidenta desmintió las campañas de desinformación, aclarando que la ley no afecta el derecho a heredar tierras ni el binomio tierra-agua en caso de compraventa de propiedades. Precisó que, por el contrario, la ley asegura el acceso a comunidades indígenas y rurales que hoy no tienen suministro constante, incluso creando un Fondo de Reserva de Aguas Nacionales con ese fin.

El anuncio se dio en el marco del arranque de la obra “Agua para Colima”, un acueducto de 21 kilómetros y 1,780 millones de pesos que busca dotar de agua a la capital colimense para los próximos 30 años, reflejando la visión de que todos los mexicanos merecen tener sus derechos garantizados, sin importar el tamaño de su estado.

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