Ciudad de México.- A cuatro décadas del surgimiento del Consejo Estudiantil Universitario (CEU) en la Universidad Nacional Autónoma de México, la defensa de la educación pública, gratuita y como derecho social sigue vigente en el proyecto político de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien recordó su participación en aquel movimiento estudiantil que marcó a toda una generación.

Durante su conferencia matutina en Palacio Nacional, Sheinbaum afirmó que los principios que se defendieron en el movimiento de 1986-1987 continúan orientando las políticas públicas de su gobierno. “Si se fijan, es lo que defendemos ahora: más educación para todos, más preparatorias, más universidades y educación pública gratuita de calidad para todas y todos los jóvenes mexicanos”, sostuvo.

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Fotografía: Gobierno de México

La mandataria consideró que el aniversario del CEU es una oportunidad para reflexionar sobre el papel histórico de los movimientos estudiantiles, particularmente en un contexto donde el inicio del periodo neoliberal impulsó reformas que pretendían mercantilizar la educación pública.

Sheinbaum recordó que, en aquel momento, desde la rectoría de la UNAM y el propio gobierno federal se promovía la idea de que las y los estudiantes no valorarían la educación si no pagaban por ella. Entre las propuestas se encontraban el incremento de cuotas, la eliminación del pase automático de bachillerato a licenciatura y modificaciones académicas estructurales.

Las reformas, explicó, fueron aprobadas durante el periodo vacacional bajo el argumento de “obvia resolución”, lo que detonó la organización estudiantil y la exigencia de un diálogo público, retomando una demanda histórica del movimiento estudiantil de 1968.

Ese diálogo se realizó en el Auditorio Justo Sierra —conocido como Auditorio Che Guevara— y fue transmitido por Radio Universidad. Contra los cálculos de las autoridades, recordó Sheinbaum, el debate fue ganado por el estudiantado. “La educación es un derecho, no es una mercancía ni un privilegio. La educación pública debe ser gratuita, y así lo establece la Constitución”, afirmó.

La hoy presidenta evocó también momentos de tensión, como la irrupción de grupos de choque para intentar romper el diálogo, y cómo desde el movimiento se llamó a evitar provocaciones para mantener el carácter político y pacífico de la lucha.

Tras el fracaso del diálogo, el movimiento desembocó en una huelga estudiantil en enero de 1987, que se prolongó cerca de 19 días y concluyó con la suspensión de las reformas. “Lo más importante es que la universidad siguió siendo gratuita y se mantuvo el pase automático”, subrayó.

Para Sheinbaum, el legado del CEU no pertenece solo a la historia universitaria, sino que sigue siendo una referencia ética y política en la defensa de la educación como derecho fundamental y como base de la igualdad social en México.

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