por Benigno Romano Es trascendente, triste y preocupante que en México los jinetes apocalípticos para los jóvenes son: homicidios, adicciones, ansiedad, depresión, entre otros, datos oficiales respecto a sus tendencias de crecimiento, por ejemplo: hablamos de niños y adolescentes, concretamente en grupos de edad que oscila entre 10 y 14 años de edad y segundo tienen entre 15 y 24 años, (INEGI, DEL INSTITUTO MEXICANO DE PSIQUIATRIA Y DE LA SECRETARIA DE SALUD EN SU ENCUESTA 2025), arrojan datos que muestran tendencias a la alza y ello implica hacer una seria reflexión, en esta ocasión nuestras preguntas sería ¿Por qué hay cada vez más jóvenes con problemas de ansiedad, depresión, adicciones e ideación suicida? En dónde y a quién corresponde atender, dicho de otra manera, cómo nos repartimos la responsabilidad para atender esos fenómenos, moralmente estamos obligados atender y dar soluciones, sobre todo cuando tenemos un enfoque humanista de los problemas Bio-Psico-Sociales. ¿Qué es la ansiedad?, es un estado de angustia según el Dr. Elizondo, aparece ante la presencia de una amenaza, hoy en día es muy común saber de jóvenes que presentan diagnóstico de ansiedad. Mucha saturación y manipulación de la REDES sociales. Nuestros ejes para el análisis: Una de las principales causas de muerte en adolescentes en México son accidentes y homicidios, en el primer semestre de 2025, el INEGI, revela que en el país se registraron 402 mil 320 fallecimientos, pese a que se detecta una disminución con relación al año anterior (2024), sin embargo, en los grupos de mayor impacto oscila entre 10 a los 15 años muertes por accidentes eso es con relación al primer grupo de edad, y en el segundo de 15 a 24 años son las riñas, en ambos casos es necesario recapacitar y ver que podemos entender alrededor de estos sucesos, ¿Abandono por parte de los padres, descuido familiar, presencia de ansiedad, depresión, educación, o de todo un poco? Datos de la Encuesta nacional de salud mental y adicciones que hizo la secretaria de salud, arrojan datos de impacto en el crecimiento del consumo de cristal en adolescentes (anfetaminas), respecto a los trastornos mentales, en la población mundial, el 14% más de mil millones de personas viven con un trastorno mental , entre ellos ansiedad y depresión que son las mas frecuentes, en México en el año 2021, 18 millones de personas viven con algún trastorno, más de la mitad de esta población tienen entre 15 y 29 años de edad, en el año 2024 se registraron 9 mil defunciones por suicidio (ENCODATA, 2025, SSA). La presencia de las REDES sociales, el uso del celular y la inteligencia artificial, hoy se han convirtido en un ingrediente más a tomar en cuenta en nuestro análisis. Vamos a buscar una respuesta a este fenómeno para lo cual nos vamos apoyar en un cuento didáctico cargado de mensajes de salud mental que plantea el Dr. José Antonio Elizondo en su libro del Síndrome de la Borrachera seca, donde nos cuenta de una batalla de un príncipe que enfrenta a un terrible Dragon de 2 cabezas: “Había una vez un príncipe perdidamente enamorado de una princesa, mismo que sabía que lo único que lo haría feliz era conquistar el amor de su amada princesa, así que se armo con una espada, un buen caballo y tomo la decisión de enfrentar al dragón, no lo contare con detalle, pero la batalla fue muy fuerte el dragón atacaba con fuego y fuertes coletazos que en 2 ocasiones tumbo al príncipe, en un descuido el príncipe logra cortar una de las dos cabezas del dragón, pero se vio en la necesidad de abandonar la pelea pues vio como el dragón regeneraba la cabeza perdida, cuando el príncipe solicito ayuda, los sabios del pueblo le comentaron un secreto para poder vencer al dragón, este secreto era que la única manera de derrotar al dragón era cortar sus 2 cabezas de tajo para poder rescatar a la princesa, así que nuestro héroe se armo con más espadas y entreno a su caballo, finalmente después de una gran batalla el príncipe logra cortar las 2 cabezas del drago y poder rescatar a la princesa con quienes se casó y vivieron felices por siempre, fin del cuento. Este cuento, sirve para comprender los trastornos duales, mismo que decía (Freud) que toda la humanidad podría ser tipificad con un trastorno, muchas veces, al igual que en el cuento, es decir, la analogía implica subrayar que la princesa representaba la felicidad, de esta manera destacamos que los jóvenes conviven mucho tiempo en REDES sociales, ello aumenta los factores de riesgo para caer en ansiedad, depresión o adicciones, justo porque parte de su trastorno es dual, estos son: sentimiento de abandono, sentirse rechazado en casa, y otras veces con responsabilidades prematuras a una edad corta, estos escenarios los llevan a perder la “Felicidad”, como el príncipe que busca a su princesa, algo subjetivo y se hacen dependientes en relaciones toxicas, muchas veces por falta de aceptación, sus conceptos están tergiversados, las familias no muestran aceptación y el leguaje para demostrarlo se queda corto, en el mejor de los casos solo dicen “ te quiero”, en otras palabras decía H. Gadamer, “Es difícil orientar a un joven en un mundo desorientado”, ahora, yo les digo, es difícil orientar a un joven con una familia desorientada, vivimos en un mundo caótico, los jóvenes solo son el reflejo de una sociedad fracturada y metida en una dinámica de la inmediatez y el abandono emocional. Tal vez por esas razones, los jóvenes tienen ansiedad, depresión o se hacen adictos para anestesiar sus emociones. Los retos son complejos, pero definitivamente, se requiere tener una mirada holística para comprender las partes del todo, necesitamos hacer comprender que sino contestamos rápido el celular no pasa nada, que la redes sociales tienen como objeto la manipulación, que la IA, y todos los avances tecnológicos son solo herramientas de trabajo, pero al igual que cualquier medicina, si el sujeto está mal las convierte en droga, de igual manera si las personas están vacías no reconocidos, ni en su casa, quedan expuestos a caer en drogas, violencia, depresión o ansiedad. Hasta la próxima. Navegación de entradas Seguridad, espionaje e inteligencia en el Porfiriato (1876–1911) “… quien la defiende la quiere más…”