Junio, 2026

Morena es producto de la visión estratégica de López Obrador, de su talento político y su sensibilidad social. ¿Qué tanto afecta su retiro y cómo procesar la articulación del movimiento?


El retiro de la vida pública de nuestro líder histórico, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, no debilita al movimiento; al contrario, nos deja una gran responsabilidad y un legado que es el motor de nuestro actuar diario.
Debemos resguardar el legado que nos dejó con su inquebrantable honestidad y su congruencia. Sobre todo, nos heredó un modelo nuevo de hacer política, y esa es hoy nuestra mayor fortaleza porque nos permite estar siempre cerca del pueblo.
Morena nació de su mano, de caminar junto a él los caminos más difíciles de la patria, enfrentando los fraudes y la soberbia del viejo régimen. Él nos dejó el gran ejemplo de recorrer el territorio por décadas, y recordar su actuar nos ayuda a tener claridad hacia el futuro y saber hacia dónde debemos caminar para mantenernos siempre del lado correcto de la historia.
Pero también nos enseñó que este proyecto no le pertenece a una sola persona, le pertenece al pueblo de México. Su gran talento político y dimensión social lograron despertar la revolución de las conciencias, y eso es un proceso irreversible. Su retiro físico de la política es el paso natural de un demócrata, y lejos de afectarnos, nos obliga a demostrar de qué estamos hechos.
Hoy, la articulación de Morena sigue con absoluta lealtad a esos principios y en torno al liderazgo firme de la primera Presidenta de México, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo. Con ella hay continuidad con profundidad. La gente confió en nosotros por la alta calidad moral de Andrés Manuel y de nuestra actual Presidenta.
He subrayado que ella nos pone también el gran ejemplo: es una mujer que mantiene una absoluta congruencia entre su manera de ser y su acción pública, sumamente honesta, inteligente, de resultados y con un profundo amor al pueblo. Ella conoce perfectamente el territorio y las justas demandas de la gente porque ha caminado el país desde abajo; su liderazgo nos garantiza que el segundo piso de la Cuarta Transformación mantendrá la misma esencia humanista.
En cuanto a la articulación del movimiento, debe quedar claro que Morena es un movimiento además de un partido político. He convocado a la militancia a mantener la lealtad al proyecto y a seguir en la lucha, afirmando que esta no es una tarea burocrática, esta es una tarea política. La articulación de Morena no se da desde un escritorio ni mediante la disputa por privilegios; se gesta en el territorio, regresando a las bases, casa por casa.
He reiterado que el movimiento debe seguir movilizándose para defender los derechos del pueblo. He enfatizado que la organización es transformación y que la fuerza del movimiento reside en el trabajo territorial casa por casa, como nos lo enseñó López Obrador y como lo hace la presidenta Sheinbaum.
La mejor manera de honrar a López Obrador, respaldar a nuestra Presidenta y mantener articulado al partido es no divorciar jamás al movimiento del pueblo. Tenemos que mantener la unidad interna con la claridad de que el poder político solo es virtuoso cuando se pone al servicio de los demás. El convencimiento es nuestra única vía y el trabajo en el México profundo es lo que nos mantendrá unidos para seguir transformando al país.

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