Junio 2026

La derecha está desarrollando una estrategia para desestabilizar al gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y a la vez, endilgarle a morena la imagen de vínculos con el crimen organizado. Esta será su cantaleta hasta la elección. ¿Qué acciones debe desarrollar el partido para contrarrestar esta narrativa y reafirmar la visión de la transformación?

Hoy pretenden construir una narrativa para desacreditar a la Presidenta Claudia Sheinbaum, debilitar a la Cuarta Transformación y manchar a Morena con acusaciones que carecen de sustento. Hay que tener  claro que esta estrategia es una narrativa de la oposición junto con la ultraderecha internacional, quienes han construido no solo en México, sino en toda América Latina, contra los gobiernos progresistas. Lo hacen porque no pueden explicar por qué un movimiento como el nuestro logró reducir la pobreza, aumentar los derechos sociales, recuperar la dignidad de millones de personas y poner al Estado al servicio del pueblo.

También hay que decirlo con claridad: detrás de muchas de estas campañas existe una visión que apuesta por la injerencia externa en los asuntos de nuestro país. Rechazamos tajantemente la hipocresía de quienes hacen estas acusaciones para abrirle la puerta al intervencionismo extranjero; la oposición busca desde afuera lo que no ha podido construir adentro, porque siempre han estado lejos del pueblo. Nosotros no vamos a aceptar jamás que intereses ajenos a la voluntad del pueblo mexicano pretendan decidir el rumbo de México.

La soberanía no se negocia, no se regatea y no se utiliza como moneda de cambio para obtener ventajas políticas. Quienes buscan resolver en el extranjero lo que no han podido ganar con el respaldo del pueblo terminan colocándose del lado de intereses que no son los de México. La defensa de la soberanía nacional nos tiene que unir y es el tema más importante en esta coyuntura.

Tenemos que movilizarnos, tal como lo hicimos en la marcha del 16 de mayo en Chihuahua, para defender a la patria ante cualquier acción que vulnere nuestra soberanía, como la intervención de agencias estadounidenses en materia de seguridad.

Frente a esa estrategia, nuestra respuesta no será la confrontación estéril, sino las acciones contundentes. Tenemos que ser muy tajantes y recordarle al pueblo de dónde venimos: la crisis de seguridad tiene su origen en la guerra irresponsable de Felipe Calderón, un régimen que infiltró al crimen organizado hasta lo más alto del Estado con personajes como Genaro García Luna, quien de facto tomaba las decisiones de seguridad. 

A diferencia del pasado, nosotros estamos atendiendo las causas estructurales que ellos crearon. Hablan de inacción, pero en el gobierno del presidente López Obrador se destruyeron más de 2,500 laboratorios clandestinos, tres veces más que en el gobierno anterior. El decomiso de fentanilo fue 1000% más, quitándole literalmente de las manos a los cárteles su principal fuente de ingresos. Mientras que en el sexenio de Calderón su Secretario de Seguridad, García Luna, lavaba más de 650 millones de dólares que hoy México está peleando en las cortes de Florida para recuperar, nuestro gobierno usó la inteligencia financiera para congelarles las cuentas bancarias.

Los datos duros son nuestra mejor defensa. Mientras en el sexenio de Felipe Calderón la violencia se desató de forma irresponsable, elevando el promedio diario de homicidios de 28 a más de 70, y la administración posterior nos entregó el país en su máximo histórico de violencia con más de 100 homicidios diarios en 2018, la Cuarta Transformación cambió la tendencia. El presidente López Obrador logró contener ese crecimiento explosivo que parecía imparable. Hoy, bajo el liderazgo de la Presidenta Claudia Sheinbaum y gracias a que se atienden las causas, estamos viendo resultados contundentes: hemos logrado bajar el promedio de homicidios diarios a 64 en 2025 y a 51.2 en lo que va del 2026. Hemos reducido la violencia letal prácticamente a la mitad de lo que nos heredaron.

Nosotros no simulamos guerras para la televisión, nosotros les pegamos donde más les duele: en sus finanzas y en su capacidad de producción. Hoy, la Presidenta Claudia Sheinbaum profundiza esa ruta de cero impunidad. Un claro ejemplo es la “Operación Enjambre”, donde, en coordinación con las áreas de inteligencia, se ha procesado y detenido a decenas de funcionarios y alcaldes vinculados con grupos delictivos, sin importar colores partidistas. En Morena no hay pactos de impunidad.

En materia de seguridad y filtros, he anunciado que se reforzarán los mecanismos del partido para cerrarle la puerta a la delincuencia: todos los candidatos pasarán por el análisis de las áreas de seguridad. Con la cooperación del Gabinete de Seguridad, la UIF y la fiscalización del INE, detectaremos cualquier situación que no esté apegada a los principios del movimiento. Nosotros no vamos a encubrir a nadie, pero tampoco vamos a permitir que la narrativa de la oposición apoyada por sectores de la ultraderecha pretenda presentar como verdad lo que es una campaña política.

Para contrarrestar esta narrativa de mentiras en la calle, nuestra respuesta es la organización popular. Por ello, estamos impulsando asambleas en defensa de la Soberanía Nacional en todos los rincones del país. A la par, tenemos una estrategia de movilización territorial clara que incluye la difusión del periódico Regeneración de manera permanente en el territorio; vamos a visitar por lo menos a 30 millones de domicilios.

Llevaremos nuestro proyecto, nuestro pensamiento y convocaremos a la población a defender lo que hemos construido entre todos. La organización es transformación, y el trabajo casa por casa es la manera de consolidar el proyecto.

La mejor defensa de Morena y de la Presidenta Claudia Sheinbaum son los hechos. He enfatizado que el mejor contrapeso a las narrativas negativas se logra con las buenas acciones de los gobiernos de la transformación, sobre todo, el de nuestra Presidenta. A diferencia de la oposición, nuestro movimiento ha avanzado mucho en la concientización y la información; hoy el pueblo está informado, sabe que tiene derechos, los defiende, y por ello sus narrativas no prosperarán. Porque, cuando se camina de la mano del pueblo, podemos estar seguros de que estamos del lado correcto de la historia.

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