por Saúl Escobar Hace cincuenta años, más precisamente el 16 de julio, ocurrió el llamado a la huelga general del sector eléctrico que había acordado la Tendencia Democrática del Sindicato Único de trabajadores Electricistas de la República Mexicana (TD-SUTERM). La respuesta del gobierno en turno, presidido por Luis Echeverría, pocos meses antes de la toma de posesión de José López Portillo, consistió en ordenar al ejército, junto con cientos esquiroles, la toma de las instalaciones de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y del Instituto Nacional de Energía Nuclear (INEN) para impedir el éxito del paro. El llamado a la huelga nacional fue una medida extrema que se decidió después de más de cinco años de lucha constante de los electricistas democráticos encabezados por Rafael Galván. El conflicto se inició a principios de la década cuando el gobierno anunció su intención de unificar los contratos colectivos y los sindicatos que tenían una relación laboral con CFE. Hay que recordar que, desde la nacionalización de la industria eléctrica en 1960, decretada por el presidente Adolfo López Mateos, había dos agrupaciones y dos contratos existentes. Por una parte, el Sindicato Nacional Electricistas, Similares y Conexos de la República Mexicana (SNSCREM) y por la otra, el Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (STERM) Eran organizaciones muy distintas, al igual que sus condiciones de trabajo pactadas. El Nacional estaba dirigido por Francisco Pérez Ríos, un líder que se ajustaba perfectamente a las características del charrismo sindical: dirigía la organización de manera autoritaria y acordaba las revisiones contractuales con los directivos de la empresa sin consultar a los trabajadores. Asimismo, era muy cercano a Fidel Velázquez, en ese entonces máximo dirigente de la CTM y con una gran influencia en el aparato corporativo. El STERM, por otro lado, se había formado en 1960 y tenía como antecedente la Federación de sindicatos (FNTICE) que administraba los contratos laborales con las empresas privadas de electricidad que existieron hasta ese año. Su funcionamiento se caracterizaba por la autonomía de las secciones, asambleas periódicas, y la participación de los trabajadores en las negociaciones con su patrón, la CFE. Fue, durante más de una década un sindicato con prácticas democráticas, un caso bastante excepcional en esos años. Galván se había distinguido también por su actividad opositora al reinado de Velázquez y sus socios. En 1961 formó la Central Nacional de Trabajadores (CNT) intentando aglutinar el descontento obrero después de la represión a las luchas de los ferrocarrileros y los maestros que ocurrieron en 1958-59. Pocos años después aceptaría que el STERM formara parte del Congreso del Trabajo e incluso fue senador de la república entre 1964 y 1970. A pesar de ello, mantuvo sus propósitos democratizadores y nacionalistas. En 1970, como una muestra de su descontento con la represión del gobierno al movimiento estudiantil, fue el único legislador que votó en contra de la reforma al código penal que modificaría las disposiciones legales para castigar el delito de disolución social, una herramienta usada por el régimen para perseguir opositores y, en ese momento, para enjuiciar a los activistas estudiantiles. A finales de 1971, los dirigentes de la CTM y el Nacional electricista iniciaron una campaña de amenazas y agresiones contra los trabajadores del STERM con el objetivo de intimidarlos y obligarlos a aceptar sin condiciones la unificación de los sindicatos. La dirección del STERM respondió con la movilización. Las calles de casi toda la república vieron desfilar a los contingentes de las secciones del agrupamiento dirigido por Galván en defensa de la democracia y de sus condiciones de trabajo. Sin embargo, en 1972, el gobierno apresuró la unificación en el naciente SUTERM. En 1974 ocurre el primer enfrentamiento al interior de la directiva del nuevo sindicato. El ala de Pérez Ríos decide reprimir violentamente la huelga que habían estallado los trabajadores de la empresa privada General Electric. El grupo de Galván había mostrado su solidaridad con dicho movimiento y manifestó su disgusto con la agresión a los huelguistas. Pocos meses después, la facción charra llama unilateralmente y sin respeto a los estatutos, a un Congreso Nacional en el que se decide la expulsión del equipo de dirigentes provenientes del STERM. Las movilizaciones de los electricistas democráticos se hacen más combativas y frecuentes, tratando de imponer la legalidad en su sindicato. Surge entonces, formalmente, la Tendencia Democrática. La TD entiende en esos momentos que no se trata solamente de defender la vida interna del SUTERM y, en una gran movilización que reunió a casi todas las secciones de la organización gremial en la capital tapatía, da a conocer la “Declaración de Guadalajara” en abril de 1975. Un documento que tienen como ejes la democracia sindical y le reorientación de la industria eléctrica y que, además, plantea un conjunto de propuestas para la transformación de México. Se trata de un programa dirigido al movimiento obrero y a las fuerzas progresistas del país. A pesar de las numerosas movilizaciones de la TD en varias ciudades, incluyendo la capital de la república, el gobierno decidió sostener a toda costa a la dirección espuria del SUTERM. Ante esta situación, se produce el llamado a la huelga de julio de 1976. Fue una decisión que, bien lo sabían los dirigentes de la TD, ponía en juego su sobrevivencia como fuerza sindical. La respuesta del gobierno, además de la represión militar, consistió en el despido masivo de los trabajadores de CFE simpatizantes de la TD, lo que obligó a su directiva a instalar un campamento frente a Los Pinos que duró tres meses, a partir de septiembre de 1977. Contó con el apoyo de cientos de trabajadores electricistas, decenas de agrupaciones laborales independientes y de organizaciones estudiantiles, de colonos y de campesinos. Fue desalojado por la policía el 5 de noviembre de ese año. Pocos meses después, la TD anunciaba su disolución. Las movilizaciones de los electricistas democráticos durante esos años, de 1971 a 1977, desató lo que se conoce como la “insurgencia sindical”. Miles de trabajadores de muy diversas ramas industriales y de servicios en casi todo el territorio nacional decidieron entablar sus propias batallas contra los charros. Aunque no hubo un nexo orgánico entre los electricistas democráticos y esta abundancia de luchas sindicales, coincidieron en las calles y tejieron lazos de solidaridad. La causa de su descontento y su objetivo eran los mismos: el control autoritario de los sindicatos y de las relaciones laborales, y el reconocimiento de una representación legítima en sus organizaciones gremiales, así como la posibilidad de participar y decidir acerca de sus condiciones de trabajo. A pesar de la represión y de la intransigencia de autoridades laborales, en esa década surgieron nuevos actores, muchos de los cuales mantienen todavía la bandera de la democracia sindical: los maestros agrupados en la CNTE, los universitarios en varios centros de estudio, los sindicatos independientes de industria del automóvil y metalmecánica, los telefonistas, las mujeres sindicalistas de la confección y el vestido, los trabajadores bancarios, y los nucleares. La huelga de julio de 1976, impedida por la tropa y los esquiroles del charrismo, fue un momento histórico. Ocurrió un enfrentamiento decisivo entre el sindicalismo democrático, de un lado, y, del otro, la maquinaria política y militar del estado mexicano que protegía a la cúpula del sindicalismo corporativo. La TD del SUTERM abrió muchos caminos. No fue sólo un antecedente de movimientos y organizaciones independientes, y demás esfuerzos políticos por conquistar la democracia en México. Representó, igualmente, una ruptura ideológica y política de un sector de los trabajadores mexicanos con el Estado. A partir de entonces la independencia y la democracia sindical se convirtieron en las bases programáticas indispensables para construir un país más justo. saulescobar.blogspot.com Navegación de entradas La política de seguridad está funcionando.