por Alejandro Rozado Me topé con una Maru Campus realmente póstuma a la salida de las instalaciones de Grupo Fórmula, después del programa con López Dóriga. Esto fue lo que me dijo: MARU CAMPOS: ¡Estoy que me lleva la chingada! PREGUNTA: ¿Por qué, gobernadora? Cuéntenos qué pasó en el set… MARU CAMPOS: Nada, que el pinche Joaquín me cambió el guión de la entrevista programada y se me fue la onda, ¡en vivo! PREGUNTA: ¿Y le reclamó al periodista? MARU CAMPOS: ¡Sí! El pendejo me dijo: “Is qui midifiquí ligiriminti lis priguintis”… ¡Imbécil! ¿Para eso le pago? ¿Para que me tape el telepromter? ¡Ahora qué cuentas voy a rendir a la CIA! PREGUNTA: Entonces, ¿admite que agentes norteamericanos participan en operativos dentro del territorio de Chihuahua? MARU CAMPOS: ¡Pero si todo el mundo me vio declararlo! ¡Y luego mis asesores haciéndome señas con las manos! Creí que me decían “adiós, Maru”… ¡Y era cierto, carajo, bye-bye! ¡Valí madre! PREGUNTA: ¿Podría afirmarse, gobernadora, que después de este traspié ante las cámaras está usted hundida políticamente? MARU CAMPOS: ¡Por supuesto! Pero eso sí: me hundí yo solita, sin necesidad de Morena. PREGUNTA: Declare por favor al público cómo se siente en estos instantes. MARU CAMPOS: Fracasada. Algo así como El Fisgón y Pedro Miguel tras la renuncia de Sergio Mayer a su partido… Tanto quemarse para nada. ¡Sopas!, eso calienta. Navegación de entradas ¿Quiénes pagan más impuestos en México? La liga comunista 23 de septiembre: juventud y clandestinidad