por Joaquín H. Vela González En el Sistema Económico en el que vivimos, el Capitalista, existen leyes que rigen su funcionamiento y estas tienen total y plena vigencia. Por ello, para lograr su más adecuado funcionamiento se requiere una expansión creciente de la inversión privada y la ganancia. Pero en México, el volumen que la inversión necesaria para el crecimiento de la economía nacional no ha sido suficiente y el resultado ha sido que esta no crece desde hace 19 años. Estamos en los hechos en un prolongado periodo de estancamiento. El motor que mueve al capitalismo es la ganancia, pero para obtener esta es imprescindible la inversión. Si no hay inversión, no hay ganancia, pero tampoco empleos e ingresos para la población. Esta puede ser tanto privada como pública, como lo enseñó Keynes para dar salida a la gran recesión de 1929-1933. La razón estructural, sin embargo, sigue vigente. ¿ Porque los grandes empresarios mexicanos no cumplen con su papel de motor de la economía local?. Máxime que el sector más concentrado del empresariado, la oligarquía nacional lo forman 18 de los 500 hombres más ricos del mundo. A pesar del gran crecimiento de la deuda externa e interna nacional, que dificulta la inversión pública, porque nos estamos acercando a perder el grado de inversión, indicador que otorgan las empresas calificadoras capitalistas. “En mayo de 2026, Moody’s Ratings redujo la calificación crediticia soberana de México de Baa2 a Baa3, ubicando al país en el último escalón del grado de inversión, a un paso de caer en terreno especulativo o “bono basura”, mientras que cambió la perspectiva de negativa a estable”. A pesar de esta limitante, la necesidad de incentivar la inversión es urgente, es por ello que el Estado mexicano está instrumentando una estrategia para hacer atractiva la inversión para el capital privado en la construcción de obras de infraestructura. Este proyecto se basa en un esquema de inversión mixta que compromete tanto al Estado, como a la inversión privada a elevar el nivel de inversión. Lo atractivo es que estas inversiones se destinarán a obras de infraestructura, que bajo el amparo del Estado disminuyen el riesgo para el capital privado. Además de que esta nueva infraestructura, abona el terreno para futuras inversiones. El Plan de Inversión en Infraestructura anunciado por el Gobierno Federal para 2026-2030 contempla una inversión de ($5.6) billones de pesos. Esta inversión está orientada a los siguientes sectores: Energía: (54.15%) (Soberanía y transición energética) Trenes: (15.63%) (Nuevas vías de pasajeros) Carreteras: (13.94%) (Conectividad y caminos artesanales) Puertos: (6.48%) (Infraestructura logística) Salud: (6.23%) (Hospitales y clínicas) Agua: (2.83%) (Saneamiento y abastecimiento) Educación y Aeropuertos: (0.38%) ¿ Cómo regular y optimizar el uso de esta cantidad de recursos en favor del futuro inmediato de toda la sociedad mexicana. ? Su diseño e instrumentación responde a la prolongada y gran recesión de la economía mundial y a una complicada retracción del ciclo interno. Esta iniciativa es una estrategia para avanzar en los objetivos de mediano y largo plazo, apoyándose en la Rectoría del Estado Mexicano. Es poner en práctica el modelo de que a través de propuestas concretas se puede avanzar en la tarea de construir la infraestructura material necesaria para el desarrollo económico nacional futuro, y a la par, pueda convertirse en atracción de inversión nacional y extranjera, logrando ademas trasladar ésta, de la esfera financiera especulativa al área productiva que es la que se necesita. Las primeras reacciones que hemos observado son de gran interés de muchos fondos de inversión y grandes empresas de dimensión global, algunos de ellos en alianza con capitales Nacionales son los principales interesados. Veamos: Black Rock con sus División Global Infrastructure Partners (GIP),uno de los principales fondos de inversión a escala mundial, compite con otros fondos de igual tonelaje como; Apollo Global Management inc, que prevé invertir hasta 20 mil millones de dólares en proyectos en México, incluidos proyectos de infraestructura. Estos grandes macro fondos, en paralelo con varios promotores de fondos europeos y otros estadounidenses de menor tamaño son los principales interesados en participar en esta promoción de fondos mixtos del gobierno mexicano. Su principal interés es el 54% de estos 5.6 billones de pesos estan orientados a la producción de energía eléctrica, tema en que estos grandes capitales tienen como objetivos principales en su radar. El interés está claramente manifestado, sin embargo existen reservas en torno a las reformas realizadas en el sexenio de López Obrador, precisamente sobre la energía eléctrica y el papel del nuevo Poder Judicial acerca de la certeza para las nuevas inversiones.Aunque los anima mucho el entorno que describe Ana Lilia Moreno, del centro de estudios México Evalúa. “Las reglas del juego son claras: si un proyecto se incluye en la cartera de inversiones estratégicas, el Gobierno garantiza su éxito”. Estos grandes fondos y empresas no quieren perder esta oportunidad de acrecentar sus ganancias y sus capitales. No deja de sorprendernos, otra vez,la ausencia de la oligarquía nacional encabezando esta lista. Vuelve a tomar la iniciativa el gran capital extranjero. Finalmente queremos hacer varias observaciones importantes y en buena medida determinantes para el futuro del país. La primera importante y central, que hacemos a este programa, consiste en señalar que esta medida de fuerte reactivación económica no se limite al beneficio exclusivo del gran capital privado . Es necesario incorporar en esta espiral de crecimiento a las pequeñas y medianas empresas, así como tambien a los sectores de la economía social, como ejidos, cooperativas y comuneros rurales que son los propietarios de la mayor parte de la propiedad territorial de la nación. De concordar con nuestra visión y premisas, el gobierno debe proceder a establecer programas y acciones complementados por la normatividad que les debe acompañar, que posibiliten trazar metas y objetivos tanto en línea horizontal como vertical que permitan instrumentar no solo lo referente al tema de la producción, y de consolidación tecnológica tan necesarios para el país, sino tambien a los temas igualmente importantes de carácter social, como son los impactos ambientales, laborales, y los redistributivos, algo indispensable y urgente en nuestra sociedad. Elaborar por ejemplo diseño de programas de impacto regional y sectorial que deriven de la aplicación territorial de estas nuevas inversiones, así como la construcción de las cadenas productivas intra e interregionales y sectoriales. Asimismo construir programas de prooveduría de las grandes empresas corporativas como estatales para derivar beneficios a las pequeñas y medianas, así como al fortalecimiento del sistema cooperativo y de la economía social. Estos deben contener normas indispensables de cumplimiento para los grandes empresarios beneficiados, así como como compromisos de soporte financiero de estos corporativos para las Pymes y el sector social para el debido y eficaz cumplimiento de las tareas y acciones comprometidas . La planeación y la realización de estos proyectos significan un importante esfuerzo y trabajo tanto del gobierno como de los sectores productivos, a nivel intelectual como también de instrumentación práctica para la armonización y organización de la propuesta. Esperamos que estos objetivos y metas transformen nuestros recursos naturales y nuestro entorno en infraestructura que posibilite el gran desarrollo nacional, que se exprese en ocupación productiva e ingresos y salarios dignos que todos los mexicanos demandan. velagj@economia.unam.mx Navegación de entradas Retos para los jóvenes en México: Ansiedad, Depresión y Adicciones