por Alejandro Armenta Estimados representantes de los Poderes de la Nación: del Poder Legislativo, del Poder Judicial. Integrantes de nuestras Fuerzas Armadas: señor secretario de Marina, señor secretario de la Defensa Nacional. Estimados integrantes del Gabinete de nuestra Presidenta de México, encabezados por la secretaria de Gobernación. Estimada fiscal. Ciudadanas y ciudadanos: Es un alto honor para Puebla recibir en esta fecha histórica a la Presidenta de México. Su presencia en esta conmemoración representa un mensaje de unidad nacional. Presidenta: Puebla es su casa y Puebla la respalda contundentemente. Hoy, esta tierra histórica la recibe con respeto, con orgullo y con profundo sentido de responsabilidad nacional. Hoy, Puebla vuelve a hablarle a México. Cada 5 de mayo, esta tierra nos recuerda que la defensa de la patria no es una historia escrita solo en los libros, es una decisión que se toma cuando la historia pone a prueba una nación. Aquí, en 1862, México enfrentó al ejército francés, una de las fuerzas militares más poderosas en su tiempo. Aquí, bajo el mando del General Ignacio Zaragoza, un pueblo que defendía a su tierra venció a un imperio que violentó la soberanía nacional. El 5 de Mayo no empezó en el campo de batalla. Empezó cuando algunos mexicanos conservadores buscaron fuera del país el apoyo que no pudieron ganar en la población. Una historia que no queremos se repita. En 1840, José María Gutiérrez propuso sustituir la República por una monarquía. En 1859, desde París, insistió ante las Cortes europeas en traer a México un príncipe extranjero. En 1861, Miguel Miramón viajó a Europa para buscar respaldo político y militar a un régimen impuesto desde el exterior. En 1863, en el Castillo de Miramar una comisión conservadora ofreció formalmente la corona de México a Maximiliano de Habsburgo. Pero no fue el único riesgo de intervención que enfrentó nuestra nación: En el siglo XIX, México también vivió la sombra del tutelaje extranjero. Nos arrebataron la mitad del territorio nacional, que no se nos olvide. Existen registros históricos de proyectos que planteaban la posibilidad de establecer un protectorado extranjero al sur del río Bravo. Por eso nuestra República se construyó en sentido contrario, contra toda forma de subordinación extranjera, viniera de Europa o de cualquier parte del mundo. Esa es la historia. Cuando una minoría no pudo convencer al pueblo buscó sustituir la voluntad nacional por la voluntad extranjera. Y el pueblo de México respondió. Aquí se defendió la República, aquí se defendió la soberanía, aquí se defendió la dignidad nacional. Por eso el 5 de Mayo no es solo una conmemoración militar, es una lección histórica sobre el valor de la soberanía y de la defensa de la República. Hoy, esa lección de nuestra historia vuelve a cobrar vigencia, porque en nuestros días, como en el siglo XIX, hay voces que creen que los problemas de México deben resolverse desde fuera. Hay quienes celebran presiones extranjeras, quienes piden castigos externos, quienes quisieran que decisiones que corresponden al pueblo y a las instituciones mexicanas se tomen en otras naciones. Se equivocan. México no es colonia, México no es protectorado y México no acepta intervenciones. Nuestra Constitución lo dice con toda claridad, el Artículo 40 define a nuestra nación como “una República representativa, democrática, laica y federal”; es decir, una nación libre, con instituciones propias, con poderes legítimos, con destino que solo le corresponde a las y los mexicanos. También el derecho internacional es claro. La convivencia entre las naciones se sostiene en la igualdad jurídica de los Estados, en la no intervención y en la autodeterminación de los pueblos. Como lo ha señalado con claridad la Presidenta de México: “cooperación sí, subordinación no”. Nadie puede estar por encima de la Constitución. En este momento histórico tan importante México tiene una Presidenta que ha estado a la altura de la historia: la Presidenta Claudia Sheinbaum, que ha hablado con serenidad, pero también con firmeza, ha dicho con claridad que “México está dispuesto a cooperar, pero no acepta la intervención”. Es la voz de una Presidenta que entiende que la soberanía no se negocia, se defiende; que la cooperación internacional no puede ser pretexto para vulnerar a México. Desde Puebla respaldamos absolutamente la posición de la Presidenta de México, porque aquí sabemos lo que significa defender a la patria cuando otros pretenden decidir por nosotros. Y también sabemos que la soberanía no solo se defiende frente al exterior, la soberanía se defiende como lo hace la Presidenta de México: Construyendo todos los días hacia adentro. Construyendo cuando aumentan los derechos laborales. Cuando se mejora el salario. Cuando se dignifica el trabajo. Cuando se combate la pobreza. Cuando se reduce la desigualdad. Cuando el Estado deja de servir a unos cuantos y vuelve a servir al pueblo. Eso también es soberanía. Por eso la Cuarta Transformación de México es también defensa a la patria. Hoy, desde Puebla, tierra donde se defendió a la nación, lo decimos con toda claridad: el 5 de Mayo nos recuerda que México es un país soberano. Que se escuche fuerte: queremos paz, pero no sumisión; queremos cooperación, pero no imposición; queremos justicia, pero no intervención. Porque la patria no se entrega, la patria no se negocia, la patria se defiende. Muchas gracias. Navegación de entradas Es tiempo de defensa de la soberanía Primavera laboral