por Marisol Amieva La Cuarta Transformación avanza de manera constante y con rumbo. Esto es motivo de satisfacción y orgullo, pero no nos debe hacer olvidar que el camino es largo y de enorme complejidad, se trata de atender las desigualdades estructurales que han permanecido históricamente. En la administración pública se ha dado una primera fase fundamental con los cambios de titularidad y un enfoque humanista. Esto se agradece y ha sido aprobado con apoyo popular y los resultados obtenidos, pero existen retos gigantescos: el combate a la inseguridad pública, hacer frente a la corrupción, el manejo de los déficits fiscales en los tres niveles de gobiernos y un largo etcétera. Miremos esos desafíos y veamos su naturaleza tan diversa. Irremediablemente muchos se preguntarán ¿qué se tiene que hacer? Las respuestas (en plural) pasan por numerosos elementos, atienden a la participación ciudadana, un gobierno eficaz, políticas públicas con perspectiva y más. Me centraré en una opción: el Servicio Civil de Carrera. Aquí se tiene que recuperar a Max Weber cuando distingue entre el sistema por despojo y el servicio civil, básicamente el primero es el que hemos tenido, en donde el ingreso al sector público depende de relaciones personales, lo que provoca que en muchas ocasiones no lleguen los mejores perfiles y además se tiene el inconveniente de que la rotación mínima obligatoria cada tres o seis años provoca curvas aprendizajes constantes. Ese problema puede ser atendido por el Servicio Civil de Carrera. Este modelo implica que el ingreso, permanencia y egreso se sujeten a criterios objetivos; de tal manera, inicialmente se deberá presentar una convocatoria en la cual se determinen los puestos y los perfiles requeridos; así, los interesados deberán acreditar una revisión curricular, para de ahí estar en condiciones de presentar las pruebas de idoneidad (conocimientos, habilidades, psicométricas, etc.). La última fase de selección generalmente tiene que ver con una entrevista. Si bien esta parte es la más subjetiva, se pueden determinar candados como el que existan evaluaciones por área y que la decisión la tome un panel con una integración diversa como personal adscrito, académicos, expertos, funcionarios de otro nivel de gobierno, etc. El objetivo es que las vacantes se cubran con los mejores aspirantes. Pero no sólo eso, sino que podrán estar en el cargo independientemente de los cambios de administración, siempre y cuando superen las pruebas de permanencia que, generalmente tienen que ver con capacitación, acreditación de actividades, exámenes, etc. De tal manera, que no se trate de una estancia en automático sino en la medida en que se demuestre cada determinado periodo (generalmente cada uno o dos años) que se tienen los requisitos para el puesto. Lo anterior, permite criterios para promociones y movilidad horizontal. Esto es saludable para las organizaciones al permitir que los empleados se desarrollen de la mejor manera y que se sepan valorados. En el mismo sentido, hay un reconocimiento al desempeño al clarificar los ascensos. Este sistema puede convivir con un sistema sindical. En muchas dependencias existen derechos laborales que se deben respetar; no obstante, nada impide que se tengan dos o más sistemas de contratación. Lo mismo sucede con el personal directivo de confianza, que se acostumbra que sea de director de área en adelante. El objetivo del servicio civil de carrera es aprovechar mejor los recursos públicos. Al contratar a las personas más adecuadas para el puesto y que sean rentables los recursos de formación y capacitación; junto a ello se busca que los empleados tengan estabilidad laboral, lo que permitan que se conviertan en profesionales del sector público. El servicio civil de carrera ha demostrado constantemente buenos resultados. Se requiere de una planificación adecuada y voluntad política; lo cierto, es que tampoco es una panacea, se tiene que acompañar de recursos, estabilidad, transparencia, seguimiento, etc. Está claro: se necesita caminar lo más cerca posible del pueblo y darle los resultados que se merece. Navegación de entradas Necesario y urgente emprender cooperativas de magnitud macroeconómica. Mejorar la educación pública: Cómo y para qué. A propósito de una visión humanista