por Ariadna Montiel

Amigas y amigos:

Saludo con mucho gusto a las y los compañeros de lucha que hoy nos honran con su presencia. Saludo especialmente a nuestra compañera Luisa María Alcalde, quien ha conducido los destinos de nuestro movimiento en este último año y medio. Saludo a todo el Comité Ejecutivo Nacional y les felicito por su trabajo. Saludo a nuestras compañeras y compañeros gobernadores de nuestro movimiento; así también a las y los senadores de la República y a las y los diputados federales que hoy nos acompañan. Pero, especialmente, saludo a las y los compañeros militantes de base, los que hacen política desde las comunidades, colonias y ejidos: ustedes son quienes hacen grande a nuestro movimiento.

Agradezco profundamente esta oportunidad de servir al movimiento de transformación que todas y todos hemos construido. Este es un momento histórico en el que debemos demostrar de qué estamos hechos. Como muchos de ustedes, he sido partícipe de la lucha por la democracia de nuestro país. Me levanté desde adolescente frente al fraude electoral de 1988, donde mantuvimos la esperanza y, de la mano de dirigentes excepcionales como Andrés Manuel López Obrador, nunca nos rendimos.

Me opuse, junto a ustedes, a las imposturas y al abuso de poder de los sucesivos gobiernos neoliberales. Enfrentamos las injusticias sociales, los fraudes electorales, las devaluaciones económicas, la inflación descontrolada y el saqueo de los recursos públicos de nuestro México. Enfrentamos a sus culpables, a Miguel de la Madrid contra el fraude electoral; a Carlos Salinas de Gortari contra la privatización del Estado; a Ernesto Zedillo contra en Fobaproa; a Vicente Fox, el traidor a la democracia, lo enfrentamos en las calles defendiendo a Andrés Manuel del desafuero. A Felipe Calderón lo enfrentamos contra la reforma energética y a Enrique Peña Nieto también lo enfrentamos contra la reforma energética y la frivolidad del gobierno.

En este andar juntos, defendimos los derechos del pueblo, pero especialmente nos tocó enfrentar la defensa de la educación pública frente al gobierno privatizador de Ernesto Zedillo. Si algo hemos aprendido en estos años de lucha es que los derechos del pueblo se conquistan; no son una dádiva de los de arriba, ni de los corruptos, ni de las élites. Fueron 36 años de la larga noche neoliberal en los que luchamos desde diversas trincheras junto a millones de mexicanos que nunca claudicaron.

Somos la revolución de las conciencias. Somos la resistencia civil contra el desafuero de Andrés Manuel. Somos hijos del campamento de Reforma que exigió el recuento “voto por voto”, donde demostramos que nuestra lucha por la democracia fue, es y siempre será pacífica. Las mujeres y los hombres que resistimos ante los embates privatizadores de los recursos naturales de nuestra nación, somos los que defendimos nuestra soberanía nacional luchando codo a codo con Andrés Manuel López Obrador y nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Porque luchamos juntos, jamás nos van a dividir.

Somos los que superamos los fraudes electorales de 2006 y 2012; somos quienes fundamos Morena en 2010 y posibilitamos que se obtuviera el registro como partido político en 2014. Somos quienes hemos recorrido casa por casa sin nunca perder la esperanza; somos quienes siempre hemos estado del lado del pueblo.

En tan solo cuatro años, nos convertimos en la primera fuerza política del país. Nos convertimos en el faro de esperanza no sólo para México, sino para América Latina y para el mundo, porque demostramos que otra manera de hacer política es posible. Hemos luchado juntos y hemos llegado juntos.

Es desde esta historia compartida, desde esta lucha obstinada que nunca se rindió y desde la transformación que recibimos en las bases y en el territorio, que hoy asumo el honor y la responsabilidad de encabezar los esfuerzos de nuestro movimiento: el Movimiento de Regeneración Nacional. Asumo esta responsabilidad con plena conciencia de que aquí lo que importa son las causas que defendemos; lo que verdaderamente importa es el bienestar del pueblo de México.

Mientras que los otros partidos nacieron de las élites, Morena nació como una legítima defensa del pueblo organizado frente a un régimen que se puso al servicio de unos cuantos. El neoliberalismo tuvo un costo altísimo para nuestro pueblo: fracturaron a la familia, abandonaron al pueblo y quisieron arrebatarnos la esperanza. A su paso dejaron a más de 50 millones de mexicanos en la pobreza. Que no se nos olvide nunca que fueron ellos.

Hemos dejado atrás esa etapa. Hemos visto el renacimiento de México en casi ocho años de gobiernos emanados de nuestro movimiento, cambiamos el rumbo del país: más de 13 millones y medio de mexicanos lograron salir de la pobreza porque decidimos poner primero a quienes siempre habían sido los últimos. Por fin tenemos un modelo que redistribuye la riqueza, que reconoce a cada persona que ha contribuido con su trabajo al progreso de la nación. Esa es la prueba del humanismo mexicano: que la ruta correcta es manejar el presupuesto con honestidad para que la justicia llegue hasta el último rincón. Esa es la transformación que nos trajo hasta aquí.

Hoy México es distinto. Donde antes hubo abandono, hoy hay presencia del Estado. Donde antes hubo corrupción, hoy hay austeridad y honestidad. Donde antes se administraba la desigualdad, hoy se construye bienestar. En cada lugar donde nuestro movimiento es gobierno, debemos tener presente que no puede haber gobierno rico con pueblo pobre.

Reitero mi compromiso: no permitiré ningún retroceso y seguiré profundizando este cambio en favor del pueblo de México. Por eso, no debemos olvidar de dónde venimos, las luchas y las causas que representamos. No se trata de conformarnos con lo mucho que hemos logrado; se trata de seguir en la disputa por nuestra nación, porque ese modelo que tanto daño hizo no ha desaparecido del todo, sigue presente e intenta desestabilizar para frenar la transformación.

Compañeras y compañeros: hoy hay una ofensiva permanente contra nuestro movimiento. Desde este Congreso Nacional le hago un llamado a la militancia y al pueblo de México para mantenernos firmes y unidos en torno a este proyecto de nación. Ningún medio de comunicación ni sus comentócratas, ni un gobierno extranjero, puede romper la unidad que tenemos con el pueblo, porque tenemos raíces profundas y somos leales a nuestros principios: no mentir, no robar y nunca traicionar al pueblo de México.

Nacimos en la resistencia y en la resistencia seguimos. Así nos han enseñado nuestros pueblos y comunidades indígenas: el tiempo para ellos no se mide en sexenios, sino en generaciones. Por eso el nuestro es un proyecto de nación que no va a detenerse. Nuestra tarea es la defensa de este proyecto desde donde siempre hemos sido más fuertes: el territorio, la organización popular, la soberanía de nuestra nación y la cercanía con la gente.

He tenido el enorme privilegio de trabajar en todo el país y conocer el México profundo que siempre llevamos en el corazón; de conocer cara a cara las necesidades y anhelos de nuestro pueblo. Los he visto de frente ponerse de pie y trabajar cada día por sacar a sus familias adelante. He coordinado a más de 60,000 personas en campo para hacer llegar sus programas de bienestar a casi 40 millones de personas, programas de bienestar que hoy son un derecho constitucional gracias a nuestros legisladores.

Tengo la dicha de haber caminado junto a nuestro compañero Andrés Manuel y, hasta hace pocos días, con nuestra presidenta Claudia Sheinbaum. Para mí ha sido un honor estar con Obrador y ahora es un honor estar con Claudia. De Andrés Manuel aprendimos que el poder solo tiene sentido cuando se pone al servicio de los demás y que lo más importante es la lealtad al proyecto. Con su retiro voluntario nos enseña que esto no se trata de protagonismos, sino de México.

De nuestra presidenta aprendemos su temple y firmeza en la defensa de la soberanía nacional. El mundo la mira con admiración y respeto. Ella es nuestro orgullo. Su llegada no es solo el triunfo de una mujer, es el triunfo de generaciones que fueron invisibilizadas. Con ella llegamos todas: las insurgentes, las revolucionarias, las sufragistas y la dignidad de Rosario Ibarra de Piedra, con las obreras, las estudiantes y otras muchas mujeres, hoy las niñas mexicanas sueñan con ser presidentas.

La trayectoría de nuestra presidenta, su gran amor por el pueblo y su sentido de responsabilidad profundizan la transformación con eficacia, honestidad y resultados, por ello no es casualidad que la derecha ataque de manera permanente a su administración y al segundo piso de la Cuarta Transformación. Debemos decirlo con claridad, nuestro país atraviesa una coyuntura histórica decisiva: la amenaza a nuestra soberanía es cada día más intensa. Frente a ello, resulta imperativo que como movimiento mantengamos la unidad. Hoy más que nunca vamos a respaldar a nuestra presidenta, necesitamos la firmeza de su liderazgo para enfrentar los retos del presente. Aquí hay mucho pueblo y un gran movimiento que la respalda. Tenemos a la mejor presidenta del mundo. ¡Presidenta, no está sola! Defenderemos la soberanía nacional a su lado.

La oposición se muestra como lo que es: entreguista, apátrida y contraria al interés nacional. En resumen: traidores a la patria. Buscan sembrar miedo para regresar por sus privilegios, pero no se los vamos a permitir. Saben que en las urnas no tienen posibilidad porque nunca han estado con el pueblo. Por eso promueven la intervención extranjera como estrategia política. Pero México es un faro en el mundo: respaldamos el llamado de nuestra presidenta para poner fin al bloqueo económico al hermano país de Cuba. Nos rige el principio juarista: “Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Respecto a los recientes acontecimientos, manifestamos que estamos siempre del lado de la justicia y de la honestidad pero rechazamos la hipocresía de quienes lanzan acusaciones con fines políticos para abrir la puerta a la injerencia extranjera. Desde aquí les decimos:  A la patria se le defiende y se le ama.

En Morena sabemos que todo poder político nace de la voluntad popular. Por ello, respaldar a nuestra presidenta significa defender a la nación. Aquí no hay lugar para titubeos, lo que hay es un mandato que nos corresponde asumir con determinación. Apoyamos los  principios con los que se rige la actuación internacional: Cooperación sí, subordinación no; injerencismo jamás.

Compañeras y compañeros, hacer es la mejor forma de decir y hoy la defensa de nuestro proyecto significa estar en el territorio, escuchar a la gente, organizar y sostener con determinación este proyecto en cada comunidad, barrio y hogar. Es decir, debemos profundizar la revolución de las conciencias entre todos. Es una tarea de todos, cada uno debe asumir  la tarea de llevar la transformación a cada hogar para mantener el vínculo permanente con las familias, debemos de ocuparnos por el pueblo.

Este momento también exige claridad hacia adentro, lo digo con toda claridad: Esta dirigencia no tolerará corrupción en ningún gobierno de Morena. Si alguien detecta corrupción, hay que hacer a un lado a quien incurra en esas prácticas. Recordemos de donde venimos, que nuestro pueblo nos ha dado la confianza y debemos honrarla. Los recursos del pueblo son del pueblo. En Morena los corruptos no tienen cabida. 

El Movimiento de Regeneración Nacional llegó para estar al servicio del pueblo por ello nos corresponde garantizar que nuestros representantes sean mujeres y hombres con principios y valores, honestos y con un compromiso real con el pueblo porque lo que está en juego es la autoridad moral y política que nos dio  la legitimidad para llegar al poder . Y desde ahora un aviso: quienes aspiren a ser candidatos en 2027 deben tener una trayectoria impecable. El método serán las encuestas, pero estas no son para buscar fama, sino para reconocer a quien está cerca del pueblo. Si tenemos certeza de que alguien cometió un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no será candidato.

La honestidad es un mandato ético que no admite excepciones esta convicción es la misma que hoy rige nuestros pasos, ejercer el poder sin apartarnos ni un minuto del pueblo, recordemos que somos lo que somos gracias a este gran movimiento. Que nadie olvide que la confianza está depositada en Morena y en nuestra presidenta. Nadie por sí solo sin el acompañamiento de lo que representamos pero fundamentalmente de nuestro pueblo. Nos corresponde ejercer con humildad, honestidad y firmeza el poder, desterrando definitivamente el nepotismo, el clasismo, el racismo y el machismo y cualquier práctica que traicione los principios de nuestro movimiento para que cada decisión sea por y para el pueblo. 

En esta etapa ya no basta recordar de dónde venimos, aunque nunca debemos olvidarlo. Es momento de recordar  a donde vamos, Morena creció caminando y escuchando; ahí debemos permanecer. Sigamos tocando puertas, recorriendo lugares, hablemos con la gente cara a cara, informemos, escuchemos, llevemos la transformación a los millones de hogares a través de nuestro gobierno estatales.  Nos vamos a imponer la tarea de llevar nuestro periódico Regeneración a los 30 millones de hogares. No nos conformemos con los que ya están convencidos; sigamos sumando con madurez.  Morena es la esperanza de México.

A nuestros militantes les digo: ustedes son el corazón de la transformación. Nuestra tarea no es burocrática, es política; no es de escritorio, es de territorio. Debemos defendernos frente a la desinformación. Felicito al Comité Ejecutivo Nacional que ha logrado sumar a 12 millones de afiliados. Contamos con el Instituto Nacional de Formación Política encabezado por mi colega “El Fisgón”. Vamos a realizar jornadas en defensa de la soberanía en cada uno de los 2,478 municipios del país.

Hoy asumo esta responsabilidad con plena conciencia de que no tenemos derecho a fallarle a México. Morena seguirá siendo el movimiento de las mayorías. No olvidemos que luchamos por la felicidad de nuestro pueblo. Aquí nadie llegó solo: llegamos con la historia y con la confianza de millones.

¡Sigamos unidos por la transformación! La unidad nos hace invencibles. Vamos a resguardar con alegría el legado de Andrés Manuel López Obrador y a respaldar a la mejor presidenta del mundo.

Asumo este encargo para hacer realidad el ideal que nos guía: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

¡Que viva el humanismo mexicano!

¡Que viva la cuarta transformación!

¡Que viva la soberanía nacional!

¡Que viva Andrés Manuel López Obrador!

¡Que viva nuestra presidenta Claudia Sheinbaum Pardo!

¡Que viva Morena!

¡Que viva México!

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