por Alejandro Rozado

Ayer, sábado, la gobernadora de Chihuahua decidió atrincherar la capital del estado para boicotear la marcha de Morena que exigió Juicio Político contra Maru Campos por haber violado la Constitución y leyes federales en el aberrante caso de infiltración de agentes de la CIA en operativos antinarcóticos en suelo nacional. Mandó golpeadores embozados al aeropuerto local para hostilizar el arribo de dirigentes morenistas nacionales, ordenó bloquear carreteras principales de acceso a la ciudad para impedir la entrada a quienes no fueran ciudadanos chihuahuenses, mandó reventar calles principales con obras viales de último minuto para obstaculizar la manifestación popular y canceló el servicio de transporte público municipal. ¿Miedo? Sí, por supuesto. Pero el atrincheramiento tiene un significado más particular; indica que las fuerzas panistas que gobiernan allá no tienen otra forma de enfrentar su crisis política (que viene de antes) mas que protegiéndose del vendaval morenista. Es decir, están acorralados y sin salida política.

La promoción del Juicio Político contra Campos que propuso Ariadna Montiel durante su espléndido discurso en el mitin frente al palacio de gobierno estatal ante miles de seguidores es más un recurso de agitación política que de factibilidad institucional (la última palabra la tendría el Congreso local que protege a la gobernadora). Pero es viable un desafuero -si la FGR reuniese indicios sólidos en su contra- o bien la renuncia de la gobernadora por presión creciente de la opinión pública. Por eso es importante lo que Morena se propone: reunir firmas, casa por casa, en cada ciudad y poblado del extenso territorio de Chihuahua.

La siempre activa 4T, la cual se movilizó puntualmente hace unas semanas en Aguascalientes para repudiar a los ayusos de siempre, ahora se desplaza al estado del Norte para ajustar cuentas con los traidores panistas que conspiran contra su propia patria. Qué bueno que Morena se pone las pilas con su nueva presidenta nacional y decide situarse al frente de la transformación otra vez.

Estamos ante una crisis política de envergadura nacional por lo delicado del tema. El PAN va de salida en Chihuahua y Morena va de llegada. Una sucesión necesaria y, hasta cierto punto, natural.

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