por Armando Reyes Toscano

Las potencias mundiales entran en conflicto por el petróleo.
La guerra de los petróleos de 1984 entre los estados de Irán e Irak termina en 1988. Intervinieron potencias de uno y otro lado: los gobiernos que apoyaron a Irak fueron La Unión Soviética, Francia, Estados Árabes, principales proveedores de armas al régimen iraquí, contando con el apoyo logístico de Arabia Saudita y Kuwait.
EU apoyo a Irán con armamento. Al final de la guerra murieron 600,00 iraníes y 400,000 iraquíes.
Los países industrializados dependen del petróleo. EU necesita urgentemente del abastecimiento, aunque su población es del 5 % de la población mundial, consume el 25 % del petróleo, el cual importan el 60 % y para 2026 el incremento de consumo se espera del 75 %. El gobierno de Trump visualiza dos posibilidades de abastecimiento, una es hacerse de las reservas petroleras de Venezuela, bloquea y amenaza con invadir el país, secuestrando al presidente Maduro violentamente. Hoy las reservas están bajo el control de los dos mas grandes grupos de fondos financieros Exxon Mobil y Chevron, dirigidos por Black Rock y Vanguard Group, beneficiando a miles de accionistas.
Susan Wagner antes de apartarse de Black Rock orienta la expansión de la financiera a Asia, Oriente Medio y Brasil.
Irán después de 30 días de resistir los ataques de EU e Israel, ahora cuenta con el apoyo logístico de Rusia y China, apuntando certeramente aeropuertos, bases militares de EU, depósitos de armas, Tel Aviv en ruinas y ahora apunta a las principales empresas estadounidenses instaladas en Oriente Medio: Cisco, HP, Oracle, Microsoft, Aple de Susan Wagner, Google, Meta, Ibm, Dell, Nvidia y otras más.
El abastecimiento ya es el origen de conflictos regionales del siglo XXI. Trump se declara victorioso en Irán asegurando que ha destruido sus instalaciones y que no tiene ninguna posibilidad de seguir enriqueciendo uranio para integrarse a los países que ya cuentan con bombas atómicas.
Todo apunta a una derrota militar y política de Trump, los países aliados y la Otan, no enviaron buques de guerra para abrir el estrecho de Ormuz, lo que refleja un rechazo rotundo a las agresiones genocidas y colonialistas de Netanyahu y Trump.

Loading